Petróleo al alza empuja la inflación: IPC sube al 3,3%

Inflación repunta al 3,3% en marzo por el encarecimiento del petróleo; sectores como transporte y agricultura afrontan nuevas presiones

El Índice de Precios de Consumo ha marcado un punto de inflexión: en marzo el IPC se aceleró hasta el 3,3%, según el adelanto del Instituto Nacional de Estadística. Este repunte se explica, sobre todo, por el fuerte encarecimiento del petróleo y su efecto inmediato sobre los carburantes, una presión que, según expertos, podría trasladarse a buena parte de la cesta de consumo en los próximos meses.

La nota oficial subraya el papel de los combustibles y lubricantes para vehículos personales, así como la menor caída de la electricidad respecto al año anterior como factores relevantes.

El mercado reaccionó con volatilidad: el crudo subió más de un 5% en una sesión y superó los 114 dólares por barril en las últimas cotizaciones, un movimiento alimentado por la tensión en el estrecho de Ormuz y los ataques contra infraestructuras energéticas en la región.

Aunque algunas medidas fiscales recientes han moderado temporalmente el precio en los surtidores, el riesgo de difusión de estos aumentos a transporte, alimentación y bienes intensivos en energía aumenta la incertidumbre para hogares y empresas.

Evidencia numérica y origen del choque

En el último mes el petróleo ha acumulado subidas superiores al 50% en ciertos índices de referencia vinculadas al bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% de la producción mundial. Ese encarecimiento elevó la gasolina 95 desde 1,52 euros por litro hasta 1,84 euros, y el gasóleo A desde 1,43 hasta 1,94 euros según datos del Ministerio de Transición Ecológica; tras la rebaja de impuestos del pasado fin de semana los precios se moderaron hasta 1,62 y 1,76 euros respectivamente. Estos saltos explican buena parte del avance del IPC que sitúa la tasa en su nivel más alto desde junio de 2026.

Además de los carburantes, el gas también se encareció con intensidad y alcanzó niveles cercanos a los 54,2 euros por MWh, un 70% por encima de las cifras del mes anterior. Aunque el incremento del precio mayorista de la electricidad no se ha trasladado con la misma fuerza a la factura doméstica gracias al buen tiempo y la existencia de agua embalsada para la hidroeléctrica, esa protección es temporal y podría revertirse si persisten los precios elevados del gas y del crudo.

Qué comunicó el Instituto Nacional de Estadística

El INE publicó un comentario preliminar en el que atribuye la subida del IPC «a la subida de los precios de los combustibles y lubricantes para vehículos personales», e indica que influyen también, en menor medida, otros elementos como la electricidad — cuya caída es menor que la del año anterior — y el aumento del precio del gasóleo para calefacción que había bajado en marzo de 2026. El instituto advierte que el desglose completo de los componentes de la cesta estará disponible en dos semanas, por lo que las cifras finas sobre cómo se distribuye el impacto aún se están recogiendo.

Canales de transmisión y sectores afectados

El aumento de los costes energéticos no se queda en el surtidor: se transmite por múltiples canales. El transporte repercutirá mayores tarifas a sus clientes, lo que acabará inflando precios de bienes de consumo; el sector agrícola ya siente el alza en insumos como el gasóleo agrícola, fertilizantes y pesticidas, muchos de los cuales dependen del suministro de gas. BBVA Research advierte que la inflación podría superar el 4% anual en meses venideros y que los alimentos podrían registrar incrementos superiores al 6%.

Igualmente, industrias intensivas en energía y materias primas —plástico, químicos, vidrio, metal o papel— verán cómo suben sus costes de producción y, con el tiempo, repercutirán esas subidas en sus precios de venta. La acumulación de estas presiones a lo largo de la cadena de valor es la explicación por la que economistas consideran probable una fase de inflacionaria más sostenida que afecte a la recuperación del poder adquisitivo.

Sectores más vulnerables

Los más expuestos son transporte y agricultura, pero la industria manufacturera también afronta impactos por el encarecimiento del crudo y la electricidad. Para los consumidores, la combinación de mayores precios de la energía y del alimento tradicionalmente golpea con más fuerza a los hogares de renta baja, que destinan una proporción mayor de su presupuesto a estos bienes básicos. Las empresas intensivas en energía pueden ver comprimidos sus márgenes si no logran repercutir totalmente los aumentos.

Perspectivas y riesgos

Los mercados parecen descontar ahora un conflicto más prolongado: la reacción al alza del crudo tras las noticias de negociaciones y ofertas de tregua —incluida la posibilidad, anunciada por Donald Trump, de ampliar una pausa hasta el 6 de abril— sugiere desconfianza sobre una solución rápida. Los analistas recuerdan que los ataques a infraestructuras energéticas en la región ralentizarán la recuperación de la producción y la normalización de precios incluso después del fin del conflicto, aumentando el riesgo de una inflación sostenida.

En ese contexto, resulta clave seguir de cerca indicadores como el IPC, los precios del petróleo y del gas, y las comunicaciones del Banco Central sobre su respuesta monetaria. Hasta que la oferta de energía recupere estabilidad, las familias y empresas deberán prepararse para una etapa de mayores costes y para la posibilidad de que la inflación supere lo previsto inicialmente.

Scritto da Staff

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