Por qué los fondos activos de bolsa española pierden terreno frente a los pasivos

El barómetro activo/pasivo de Morningstar evidencia la dificultad de los fondos activos para superar a los índices, especialmente en la bolsa española, aunque hay nichos donde los gestores aún destacan

El debate entre gestión activa y gestión pasiva suma un nuevo capítulo con los datos del barómetro activo/pasivo 2026 de Morningstar. Tras analizar casi 32.000 fondos domiciliados en Europa, el informe muestra que, globalmente, solo un 31,2 % de los fondos activos consiguió batir a su benchmark durante 2026.

En el caso concreto de la renta variable española, la tasa de éxito cae hasta el 14 %; una señal clara de que el entorno actual penaliza la capacidad de los gestores activos para generar alfa.

Estos resultados no son fruto de una única circunstancia.

Con comisiones más altas en productos activos frente a los de gestión pasiva, y bolsas desarrolladas cada vez más eficaces a la hora de fijar precios, las ventajas de la gestión activa se diluyen. No obstante, el informe también apunta a segmentos donde los gestores han encontrado margen para añadir valor.

Resultados generales del barómetro y contexto del mercado

El estudio de Morningstar incorpora una muestra amplia de fondos y brinda una radiografía sobre distintos horizontes temporales. En 2026 la tasa de éxito de los fondos activos fue del 31,2 % a nivel europeo, lo que significa que menos de uno de cada tres gestores superó su índice de referencia ese año. Además, la propia naturaleza del ejercicio dificulta la comparación: en España, por ejemplo, el IBEX 35 registró una revalorización excepcional del 49 % en 2026, la mayor desde 1993, lo que complica que los fondos UCITS, obligados a diversificar, superen un rendimiento tan concentrado.

Horizontes más largos: menor probabilidad de éxito

Si se amplía el horizonte temporal, la situación empeora para muchos productos activos. La tasa de éxito en renta variable española se redujo al 6 % en el horizonte a tres años, al 5,7 % a cinco años y alcanzó el 9,1 % en diez años. Estos porcentajes muestran que la capacidad de generar resultados sostenidos por encima del mercado es muy limitada cuando se consideran periodos más amplios, donde las comisiones y la eficiencia del mercado acaban minando el rendimiento neto para el partícipe.

Dónde la gestión activa aún tiene oportunidades

No todos los frentes son hostiles para los gestores activos. El informe identifica segmentos con mayores probabilidades de éxito: la renta fija, los mercados emergentes y las acciones de menor capitalización suelen ofrecer más fuentes de ineficiencia que pueden ser explotadas por un equipo gestor con buen proceso de selección y timing.

Renta fija y mercados emergentes como refugio de alfa

En números, la categoría de mercados emergentes globales mostró una tasa de éxito anual del 49,6 %, casi la mitad de los gestores superando sus índices. En el universo de bonos, la media de éxito fue aún mayor, situándose en torno al 55,8 % en las 29 categorías analizadas. Estos datos sugieren que en ámbitos donde la información es más fragmentada o la estructura de mercado es menos eficiente, la gestión activa puede aportar ventajas claras.

Grandes mercados y productos sectoriales

Por el contrario, en mercados de gran capitalización y altamente seguidos, la gestión pasiva suele imponerse. En Wall Street, considerado uno de los mercados más eficientes, los activos tuvieron un desempeño razonable en 2026 con una tasa de éxito del 36,8 % en la categoría de gran capitalización, pero ese ratio cae al 5,1 % en horizontes de diez años. En Europa, la tasa anual fue baja, del 17,3 %, lo que refuerza la idea de que en segmentos muy seguidos y líquidos resulta cada vez más difícil descubrir ineficiencias sostenibles.

Ventajas en nichos y sesgos de los pasivos

El informe destaca además que los fondos activos tienen más probabilidades de vencer a su equivalente pasivo cuando este último presenta un sesgo estructural hacia un sector o está concentrado en pocos valores. Los productos sectoriales o temáticos ilustran esta dinámica: cuando el índice replica ponderaciones que no reflejan correctamente oportunidades dispersas, la gestión activa puede desmarcarse.

Para el inversor, la clave está en entender qué segmento ocupa su fondo y cómo las comisiones y la eficiencia del mercado pueden influir en el rendimiento neto a medio y largo plazo.

Scritto da Staff

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