En mayo de 2026, un nuevo capítulo en la legislación costarricense comenzó cuando la diputada Daniela Rojas, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), presentó un proyecto de ley destinado a regular y promover el microcrédito en el país. Este esfuerzo surge como respuesta a los efectos de la Ley de Usura, que dejó a muchos ciudadanos sin acceso a créditos en instituciones financieras formales, generando una crisis en la capacidad de las familias para financiar sus necesidades básicas.
Después de tres años y ocho meses desde su introducción, el camino del proyecto ha sido largo y lleno de obstáculos, habiendo superado más de 137 mociones en el proceso legislativo. En octubre del año pasado, se presentó un segundo informe al Plenario, pero el proyecto aún no ha sido convocado para su discusión durante las sesiones extraordinarias.
Esto ha llevado a la diputada Rojas a hacer un llamado para que se avance en su aprobación.
Objetivos del proyecto de ley
La propuesta de Rojas se centra en ofrecer una solución a la problemática del acceso al crédito.
Su principal objetivo es aumentar el monto del microcrédito permitido en el país, ofreciendo a los ciudadanos que actualmente carecen de opciones de financiamiento un acceso formal a créditos. “La necesidad de créditos solo se resuelve con opciones de otro tipo de financiamiento”, enfatiza Rojas, destacando que los microcréditos han demostrado ser una alternativa viable en naciones como Colombia.
Un enfoque en la diversidad de necesidades
El proyecto de ley sugiere un esquema en el que los microcréditos se dividan en categorías específicas, tales como: mujeres, personas sin historial crediticio y financiamiento productivo. Esta segmentación permite que se ajusten las condiciones de los créditos a las necesidades particulares de cada grupo, maximizando así la probabilidad de recuperación del préstamo por parte de las instituciones financieras.
Además, se establece un límite para los microcréditos que no puede exceder el equivalente a 1.5 veces el salario base de un oficinista del Poder Judicial, lo cual garantiza que los montos sean accesibles y realistas para los solicitantes. De este modo, se pretende mitigar el riesgo de impago y fomentar un entorno de financiamiento más seguro.
Un contexto alarmante: secuestros y extorsiones
La diputada Rojas ha llevado a la luz casos alarmantes que evidencian la necesidad urgente de este tipo de regulación. Recientemente, se reportó el secuestro de una menor, quien fue utilizada como herramienta de coerción para presionar a una familia que había solicitado un crédito gota a gota. Este tipo de préstamos informales, que a menudo llevan a las personas a situaciones de endeudamiento extremo, han alimentado un ciclo de violencia y desesperación.
“Un préstamo de 100,000 colones puede escalar a 7 millones en deudas”, recordó Rojas, enfatizando cómo la falta de opciones de crédito adecuadas puede llevar a situaciones críticas. La implementación de un marco regulatorio para los microcréditos podría ofrecer una salida viable para muchas familias que se encuentran atrapadas en este ciclo de usura.
El futuro del proyecto y la espera de la aprobación
A medida que el proyecto de ley avanza hacia un nuevo ciclo legislativo, la diputada Rojas espera que las mociones de reiteración sean presentadas y discutidas. “Se ha discutido lo suficiente”, afirmó, instando a sus colegas a reconocer la importancia de este proyecto y su potencial para transformar la realidad económica de muchos costarricenses. La regulación del microcrédito podría ser la clave para brindar una alternativa segura y accesible a quienes actualmente están a merced de prestamistas informales.
El proyecto de ley para la regulación del microcrédito en Costa Rica no solo representa un intento de solucionar un problema financiero, sino que también busca restaurar la dignidad y la estabilidad económica de muchas familias que luchan por salir adelante. Es un paso necesario hacia un sistema financiero más justo y equitativo, donde todos tengan la oportunidad de acceder a recursos que les permitan mejorar su calidad de vida.