La propuesta española para reactivar la emisión de eurobonos llega en un momento en el que la Unión Europea busca reforzar su atractivo financiero internacional. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha anunciado que España presentará en las próximas semanas un documento técnico para impulsar una colocación de deuda conjunta destinada a ofrecer a los inversores un activo seguro europeo con suficiente volumen y visibilidad.
En su planteamiento, la iniciativa no supondría un aumento del endeudamiento agregado, sino una sustitución parcial de deuda nacional por deuda común, manteniendo el pasivo total de los Estados.
El argumento central de Madrid se apoya en la mejora de las condiciones de financiación en los mercados: el diferencial entre España y Alemania se ha reducido a alrededor de 38 puntos básicos, y muchos emisores del sur de Europa obtienen condiciones que ya no recuerdan a la crisis soberana de hace años.
Además, la escasez de emisiones comunitarias y la creciente demanda por activos líquidos elevan la oportunidad de crear una oferta de deuda que pueda ser referencia para inversores internacionales.
Por qué Europa necesita un activo seguro común
Las autoridades europeas consideran que disponer de un mercado de deuda más profundo ayudaría a reducir los costes de emisión y a atraer más inversión privada. La emisión conjunta permitiría ofrecer liquidez y escala, elementos clave para que el euro gane peso frente a otras divisas en momentos de tensión internacional. En este sentido, la propuesta española subraya que la creación de un instrumento de referencia contribuiría a la soberanía financiera de la UE y serviría como complemento a otras iniciativas, como el lanzamiento del euro digital.
Dimensión y precedentes
La Unión Europea ya ha recurrido a emisiones conjuntas en el pasado: el instrumento NextGeneration EU movilizó alrededor de 750.000 millones de euros para mitigar el impacto de la pandemia. Asimismo, la Comisión prepara una nueva emisión destinada a respaldar la viabilidad financiera de Ucrania por un total de 90.000 millones de euros. Ahora, la intención es pasar de emisiones puntuales a un programa más estructural que garantice cierto flujo constante de títulos, dando a los inversores seguridad sobre la oferta futura del activo.
Argumentos técnicos y resistencias políticas
En el debate técnico que se plantea en el Eurogrupo y en foros como el E6, España y Francia abogan por una estrategia activa para consolidar la Unión de Mercados de Capitales y facilitar la canalización del ahorro hacia inversión productiva. Los defensores sostienen que un mercado amplio y líquido de deuda común reduciría primas de riesgo, impulsaría la inversión y elevaría la posición internacional de la moneda europea. Sin embargo, persisten reticencias entre países del norte, que vinculan cualquier avance con límites legales y con la necesidad de garantizar disciplina fiscal.
Garantías sin endeudamiento adicional
Una pieza clave del planteamiento de Carlos Cuerpo es asegurar que la implementación de eurobonos no implique un incremento del endeudamiento agregado de los Estados. La propuesta plantea que parte de la deuda emitida por los gobiernos nacionales pueda ser canjeada por deuda conjunta, manteniendo intacto el volumen total de pasivos pero ofreciendo un vehículo con mayor liquidez y atractivo para inversores globales. Esta idea busca desmontar la narrativa de que los bonos comunes son un mecanismo para transferir carga a países más prudentes.
Impacto esperado sobre el mercado y el papel del euro
Hoy, los bonos emitidos por la UE rondan aproximadamente un billón de euros, frente a casi 30 billones de dólares en bonos del Tesoro de Estados Unidos en circulación. A nivel nacional, la suma de bonos soberanos con calificación AAA y AA en la zona euro se sitúa en torno a 7 billones de euros, insuficiente para absorber la demanda global. Desde la óptica española, un mercado conjunto más amplio ayudaría a posicionar al euro como una alternativa real al dólar y a dotar a la zona euro de mayores mecanismos de resiliencia frente a shocks externos.
El debate sigue abierto en el Eurogrupo: algunos actores piden rapidez y coordinación (como el E6), mientras que otros invocan límites constitucionales o preferencia por soluciones basadas en capital privado. Lo que queda claro es que la discusión sobre los eurobonos ha vuelto a la agenda como herramienta para reforzar la soberanía económica europea y consolidar el papel internacional del euro.