En la antesala de las urnas del 15 de marzo, Castilla y León vive una campaña marcada por el choque entre las tres principales fuerzas: PP, PSOE y Vox. Aunque concurren 26 candidaturas a las elecciones autonómicas, solo nueve de ellas presentan listas por las nueve provincias, lo que confirma la fuerte fragmentación política regional y, al mismo tiempo, la concentración del voto en los grandes partidos.
Las encuestas sitúan a estos tres partidos acumulando alrededor del 80% del voto, con un escenario abierto sobre quién podrá formar Gobierno.
En el plano nacional, la campaña ha contado con la presencia de los líderes de los principales partidos —Alberto Núñez Feijóo, Pedro Sánchez y Santiago Abascal—; sin embargo, acontecimientos internacionales como la guerra en Irán han restado protagonismo a los mensajes autonómicos.
También ha habido tensión por las posturas externas sobre conflictos bélicos, algo que ha matizado el debate y puede haber alterado el impacto de la intervención de los líderes nacionales.
Tres aspirantes y sus expectativas
Al frente del PP está Alfonso Fernández Mañueco (Salamanca, 1965), presidente en funciones desde 2019 y candidato a la reelección.
Las encuestas le sitúan entre 28 y 34 escaños, frente a los 31 actuales, lo que dejaría al PP lejos de la mayoría absoluta de 42 escaños y, por tanto, con una probable dependencia de acuerdos postelectorales. Por su parte, Vox —con su candidato regional Carlos Pollán (León, 59 años), ex presidente de las Cortes y conocido por su pasado en el balonmano— aparece en las encuestas creciendo hasta los 15-19 representantes, un avance que él ha utilizado para advertir de que han cambiado las condiciones de negociación con el PP.
El PSOE y su margen de reacción
El PSOE regional, liderado por Carlos Martínez (Soria, 1973), aspira a contener la pérdida de apoyos y a recuperar impulso tras resultados anteriores. Martínez, alcalde de Soria durante casi dos décadas y elegido secretario general autonómico en enero de 2026, evita etiquetas internas y se presenta como el candidato del PSOE. Las estimaciones vaticinan entre 26 y 27 escaños, ligeramente por debajo de los 28 obtenidos en 2026, lo que, de confirmarse, moderaría la caída del partido en comparación con otras comunidades.
Programas económicos: coincidencias y diferencias
En el eje fiscal las ofertas de PP y Vox comparten el objetivo de rebajas impositivas, aunque varían en la intensidad y detalles. El PP propone otra reducción del IRPF autonómico, incentivos para jóvenes compradores y deducciones para quienes alquilen viviendas vacías, además de bonificaciones en la transmisión de inmuebles rurales y la liberalización de suelo industrial. Vox, por su parte, promete la mayor bajada fiscal de la historia autonómica, incluyendo la eliminación del tramo autonómico del IRPF y la ampliación de bonificaciones en Sucesiones y Donaciones, junto a un plan para una «producción masiva de vivienda».
El enfoque socialista
El programa del PSOE se centra en medidas orientadas a combatir la despoblación y a fomentar la sostenibilidad. Entre sus propuestas destacan incentivos selectivos para empresas y autónomos que se instalen en zonas rurales, deducciones de hasta el 25% en el IRPF para quienes trabajen y residan en territorios poco poblados, ayudas para la compra o rehabilitación de vivienda y un Plan de Vivienda Joven. Además, el PSOE sitúa la sostenibilidad medioambiental y la política de acogida a la inmigración como ejes transversales de su agenda.
La legislatura que concluye: producción y acuerdos
La XI legislatura de las Cortes de Castilla y León cierra con una actividad normativa reducida: solo se aprobaron dieciséis leyes, muchas de ellas vinculadas al sector primario y a reformas destinadas a paliar la despoblación y garantizar servicios en zonas con difícil cobertura. Un dato central para comprender el clima político es el índice de inclusión, un indicador que mide hasta qué punto las leyes recogen apoyos más allá del grupo del Gobierno; en el periodo reciente el índice medio regional se ubicó en 0,67, aunque la última legislatura registró un descenso notable hasta 0,42.
El efecto de la salida de Vox
La decisión de los consejeros de Vox de abandonar el ejecutivo en julio de 2026 marcó un punto de inflexión. Desde entonces, Maueco gobernó en minoría hasta convocar nuevos comicios en 2026, un contexto en el que la producción legislativa se redujo pero, paradójicamente, aumentó la capacidad del Ejecutivo para atraer apoyos puntuales de la oposición. Los estudios comparados muestran que los gobiernos de coalición entre PP y Vox tienden a reducir el grado de inclusión parlamentaria frente a periodos en los que el PP gobierna en minoría y debe pactar con más actores.
En definitiva, estas elecciones de Castilla y León se afrontan con un tablero dominado por la economía fiscal, la persistente preocupación por la despoblación y la memoria de una legislatura marcada por la ruptura del pacto de Gobierno. El resultado del 15 de marzo definirá si el PP consigue gobernar en solitario, si el PSOE logra frenar su declive o si Vox consolida su ascenso y condiciona la gobernabilidad de la comunidad.