El túnel de Rubí, ubicado en Barcelona, ha reabierto sus puertas a la circulación de trenes tras un prolongado cierre. Este hecho marca un avance crucial para el transporte internacional de mercancías. Sin embargo, la reapertura viene acompañada de diversas limitaciones que los operadores y empresas deberán gestionar con cautela.
Este renacimiento del túnel se produce en cumplimiento del compromiso adquirido por Adif con el Puerto de Barcelona, así como con las empresas afectadas y los gestores de terminales de mercancías. A pesar de ello, la incertidumbre ha prevalecido durante el día, con informes que indicaban un posible retraso en la reapertura.
Detalles sobre la reapertura
La reanudación del servicio se concretó a las 13:30 horas, permitiendo el paso de trenes en ambas direcciones. Sin embargo, la operación será parcial, ya que los trenes de mercancías deberán compartir la vía con obras de emergencia que aún están en curso.
Estas obras son cruciales para garantizar la seguridad y la funcionalidad de la infraestructura.
Impacto en la logística
El primer tren en circular desde la reapertura partió de la terminal intermodal de La Llagosta hacia Can Tunis, un punto estratégico cerca del puerto. A su vez, se anticipa la llegada de un tren internacional procedente del sur de Francia, que espera autorización para cruzar la frontera. En la estación de Le Soler, en las cercanías de Perpiñán, se encuentran acumulados trenes de mercancías desde el día 21, a la espera de poder continuar su ruta. Una situación similar vive la estación de Portbou, donde más de 20,000 toneladas de acero permanecen estancadas.
Importancia del túnel de Rubí
El túnel de Rubí es un componente vital de la red ferroviaria de la región metropolitana de Barcelona, específicamente de la línea que conecta Castellbisbal y El Papiol hacia Mollet del Vallès. Desde su apertura en 1984, su principal función ha sido desviar el tráfico de mercancías peligrosas del centro de la ciudad, evitando así riesgos para la población.
A pesar de su importancia, el túnel ha enfrentado desafíos desde su construcción, debido a la calidad inferior de los materiales empleados y a las condiciones del terreno, que es predominantemente arcilloso. La Cámara de Comercio de Barcelona ha señalado que la remodelación del túnel está contemplada en la fase inicial del plan de cercanías para el período -2030, aunque los trabajos necesarios no han sido adjudicados hasta hace poco.
Obras y proyectos futuros
El cierre del túnel el pasado 26 de enero llevó a la necesidad de realizar trabajos de urgencia, y se están ejecutando obras más profundas que buscan mejorar la estructura. El secretario general de Transportes, José Antonio Santano, ha afirmado que, aunque continúan las obras, se están haciendo esfuerzos para que las operaciones de mercancías sigan siendo viables.
En redes sociales, tanto Santano como la Generalitat han comunicado la reapertura de tramos críticos en la red de cercanías, como los segmentos entre Blanes y Maçanet-Massanes, así como entre Terrassa y Manresa. Esto es positivo para el flujo de pasajeros y mercancías, garantizando que las exploraciones realizadas confirman la operatividad de estos tramos.
Desafíos y expectativas
El incidente ocurrido en Gelida el 20 de enero, donde un desprendimiento de un muro de contención resultó en la trágica muerte de un maquinista, ha elevado la atención sobre la seguridad en la infraestructura ferroviaria. El tráfico en esta área, así como en la AP-7, se había interrumpido, pero se ha informado que el muro de contención ya ha sido reconstruido y que las obras continúan.
Las expectativas son altas para la recuperación del tráfico completo en la próxima semana. A medida que las obras avanzan, se espera que la reintegración del túnel de Rubí en la red de transporte ferroviario mejore la conectividad y la eficiencia en el movimiento de mercancías, permitiendo así que el sector logístico recupere su ritmo habitual.