El grupo Santander ha desplegado un nuevo plan estratégico con metas que buscan situarlo entre los bancos más rentables a escala global. En su presentación, la dirección plantea superar los 20.000 millones de euros de beneficio neto al cierre de 2028 y lograr un RoTE superior al 20%.
Estas cifras se enmarcan en una estrategia que combina crecimiento de cartera de clientes, sinergias operativas por las adquisiciones y un cambio en la política de retribución al accionista.
Los analistas han respondido con optimismo, valorando el incremento proyectado en beneficios y la previsión de mejora de la ratio de eficiencia hasta alrededor del 36%.
El plan también incluye objetivos comerciales: atender a más de 210 millones de clientes y generar valor adicional mediante inversiones en datos e inteligencia artificial, que el banco estima podrán aportar más de 1.000 millones de euros en valor de negocio para 2028.
Objetivos financieros y operativo
En lo financiero, el compromiso central es elevar el beneficio y la rentabilidad sobre capital tangible. El equipo directivo señala que, además del crecimiento de ingresos de dígito medio anual, la reducción recurrente de costes será clave para alcanzar una ratio de eficiencia cercana al 36%. La ejecución del programa One Transformation —orientado a simplificar productos, unificar plataformas tecnológicas y racionalizar procesos— es la palanca que sustentará esas mejoras operativas.
Proyecciones por mercados
Santander subraya que las recientes compras del británico TSB y del estadounidense Webster contribuirán a diversificar ingresos y a que aproximadamente el 80% de la cartera de crédito esté en divisas robustas. El banco estima que estas unidades alcanzarán niveles de RoTE comparables a los competidores locales, lo que reforzaría la resiliencia y reduciría la volatilidad de sus resultados.
Política de dividendos y retorno al accionista
La entidad mantiene un pay out del 50% del beneficio destinado a remunerar a los accionistas, pero modifica la composición de ese reparto. Para los resultados de se mantendrá un reparto equilibrado entre efectivo y recompras; a partir de 2027 la intención es destinar aproximadamente un 35% al dividendo en efectivo y un 15% a recompras de acciones. Además, Santander se compromete a distribuir excedentes de capital al término del plan.
Reacción del mercado y análisis
Las primeras reacciones en Bolsa han sido positivas: las acciones se han movido al alza tras conocer las ambiciones del banco. Casas de análisis como Citi y Jefferies reconocen el carácter favorable del plan, aunque subrayan que será necesario comprender los supuestos macroeconómicos y operativos que sustentan las cifras. Para algunos expertos, el aumento de la proporción de dividendo en efectivo frente a recompras mejora la visibilidad de la rentabilidad real para el accionista.
Eficiencia, tecnología y riesgos
El objetivo de alcanzar una eficiencia cercana al 36% impone exigencias de control de costes y de integración tecnológica. La adopción de plataformas comunes, la simplificación de la oferta y la inversión en datos e inteligencia artificial son elementos presentados como motores de productividad. Sin embargo, la consecución de las metas dependerá de factores externos como el comportamiento de mercados clave —especialmente España y Brasil— y de la ejecución efectiva de las adquisiciones.
El Investor Day servirá para que la alta dirección, liderada por Ana Botín, ofrezca más detalle sobre los supuestos macro y operativos. Los inversores estarán pendientes de las expectativas por país y de las métricas específicas que permitan comprobar la credibilidad de las proyecciones.