La compañía conocida como Strategy, vinculada al gurú cripto Michael Saylor, ha empezado a apartarse de la línea de no vender nunca parte de sus reservas: posee aproximadamente 67.000 millones de dólares en Bitcoin. Durante la más reciente presentación de resultados los directivos admitieron que la venta de activos digitales podría considerarse si ello mejora la estructura de capital o incrementa el indicador clave de Bitcoin por acción, una métrica que la firma utiliza para atraer a inversores.
En esa intervención Saylor comparó la estrategia con la de una promotora inmobiliaria y describió escenarios en los que desprenderse de parte de la criptoreserva tendría sentido. La compañía también explicó mecanismos financieros que combinarían crédito, revalorización de activos y ventas para sufragar dividendos.
Tras los comentarios las acciones de Strategy cayeron cerca de un 2%, hasta los 182,58 dólares, mientras que el Bitcoin cotizaba alrededor de 81.400 dólares; la acción acumula una subida cercana al 20% en lo que va de año, frente a un retroceso aproximado del 7% del bitcoin.
Motivos y herramientas para una posible venta
Desde la empresa se detallaron fórmulas concretas: comprar Bitcoin apalancado con crédito, permitir su apreciación y vender una parte para financiar pagos a accionistas. Esta táctica pretende, según los gestores, sostener un ciclo donde la emisión de deuda por encima del punto de equilibrio permita crecimiento continuo. Además, se planteó usar ventas con pérdidas para aprovechar un crédito fiscal disponible de 2.200 millones de dólares, lo que abriría la puerta a operaciones motivadas por eficiencia fiscal y no solo por beneficio directo.
Venta para dividendos
La idea de monetizar reservas para pagar dividendos se presentó como una alternativa estratégica: vender parte del tesoro cuando ello mejore el Bitcoin por acción o sirva para recomprar deuda en condiciones favorables. Esa opción se plantea como una herramienta financiera para equilibrar intereses de acreedores y accionistas, y no solo como una conversión de activos por liquidez inmediata.
Uso de pérdidas fiscales
Otra vía explicada por los ejecutivos fue la de realizar ventas con pérdidas deliberadas para materializar beneficios fiscales. Según la compañía, el aprovechamiento de ese crédito fiscal permitiría crear caja para distribuir dividendos y, al mismo tiempo, enviar una señal al mercado de que Strategy puede operar más allá del simple acúmulo.
Presiones externas que empujan el cambio
El modelo de las llamadas tesorerías de activos digitales (DATs) que Saylor popularizó ha sufrido tensiones desde la caída de las criptomonedas el pasado octubre. La evolución de Strategy hacia una operación financiera compleja está condicionada por el coste de la deuda, las obligaciones vinculadas a acciones preferentes y el apetito de los inversores. En ese contexto, la agencia S&P Global Ratings rebajó la nota de la compañía a «bono basura» el pasado octubre, señalando que la deuda convertible podría vencerse en momentos de estrés para el Bitcoin y forzar ventas a precios deprimidos.
Comentarios de ejecutivos y analistas
En entrevistas previas Saylor llegó a decir en Bloomberg TV en 2026 que «no hay motivo para vender al ganador», pero el discurso cambió con el tiempo. En noviembre el CEO Phong Le calificó la venta como un «último recurso», aunque en la última conferencia la cautela fue menor y la apertura a operaciones más tácticas quedó clara. Analistas como Derek Lim han apuntado que la rebaja de rating marcó el inicio de esta modificación de postura.
¿Un giro definitivo o un ajuste táctico?
Para algunos observadores este movimiento no implica un abandono definitivo de la filosofía acumulacionista. Rich Rosenblum, exoperador de Goldman Sachs, sugiere que Strategy podría estar simplemente recogiendo beneficios para fijar una base de precios más alta ante la posibilidad de nuevas caídas antes de que termine el ciclo bajista. El mercado también aporta contexto: el Bitcoin ha acelerado su negociación y superó los 80.000 dólares por primera vez desde el 31 de enero, mostrando además mayor resistencia frente a la incertidumbre geopolítica, con un avance superior al 20% desde los bombardeos a finales de febrero.
En definitiva, la compañía ha pasado de una estrategia de acumulación absoluta a una gestión más pragmática de su tesorería de activos digitales, donde la posibilidad de vender existe como herramienta para optimizar capital, cumplir compromisos y ajustar el mensaje hacia inversores. Queda por ver si esas ventas serán puntuales o terminarán configurando una nueva doctrina corporativa.
