La infraestructura ferroviaria atraviesa un momento de tensión: el túnel de Rub, ubicado en la línea Castellbisbal/El Papiol – Mollet del Valls, ha sido clausurado durante siete semanas por razones de seguridad y para acometer una batería de obras urgentes que ya estaban licitadas.
Aunque esta galería fue construida a principios de los años 80 y es relativamente joven dentro del entramado catalán, las fuentes sectoriales alertan de problemas estructurales que llevaron a su cierre temporal; la infraestructura había quedado ya fuera de servicio en enero ante signos de deterioro.
Ese corredor, que forma parte del Corredor Mediterráneo y dispone de doble ancho de vía —permitiendo el tráfico tanto en ancho ibérico como en ancho internacional— no solo soporta trenes de mercancías: por él circulan las líneas de Rodalies R7 y R8 y paso de convoyes provenientes del Puerto de Barcelona.
La clausura concentra la atención sobre la fragilidad de algunos tramos y sobre la capacidad de respuesta de los operadores y administraciones para articular desvíos eficaces sin paralizar el comercio.
Cierre, alternativas y logística de emergencia
Adif, a través de su director de construcción de líneas de explotación este, Ángel Contreras, ha explicado que la intervención es imprescindible y urgió a ejecutar trabajos pendientes. Como soluciones temporales se ha planteado el desvío de mercancías hacia Lleida o la combinación carretera-tren para determinados servicios: transporte por carretera hasta la estación intermodal de La Llagosta y posterior reembarque por tren en las instalaciones operadas por Hupac y TP Nova. Esta estación intermodal, activada a principios de enero, se perfila como punto clave para mitigar el impacto.
Impacto en el tráfico de mercancías
La ausencia de un paso alternativo equivalente al túnel de Rub obliga a recurrir a soluciones que incrementan tiempos y costes logísticos y que, en algunos casos, pueden limitar la capacidad de enlace entre Barcelona y el norte de Europa. Dado que este tramo es el enlace único para mercancías entre Barcelona y Francia en esa franja, el cierre pone de manifiesto la vulnerabilidad del entramado y la urgencia de desarrollar rutas complementarias que descongestiones el Corredor Mediterráneo.
La plataforma ciudadana bloqueada y la polémica sobre los datos
En paralelo, la gestión de la red ha llegado a la polémica tras el bloqueo, por parte de Adif, de una plataforma ciudadana que mapeaba incidencias en tiempo real. La iniciativa, surgida el 25 de febrero y alimentada por maquinistas, incorporaba limitaciones temporales de velocidad (LVT) y otros avisos operativos, y fue posteriormente objeto de acciones por parte del administrador ferroviario que consideró que contenía información sensible de uso interno.
Criticas y fundamentos legales
Los impulsores, agrupados bajo el seudónimo Krosk y el colectivo Dignitat a les Vies, sostienen que la publicación responde a un interés público y reclaman amparo en la ley 9/2026 de Movilidad Sostenible y en normativa europea como el Reglamento (UE) 2017/1926 y la Directiva (UE) 2019/1024, actualizada por el 2026/490, que favorecen la apertura de datos de infraestructura. Adif atribuye la retirada a criterios de ciberseguridad y a la necesidad de preservar documentación interna; los creadores replican que su sistema automatizado no almacenaba remitentes y respetaba el anonimato, y califican la medida como un exceso de paternalismo institucional.
Reactivación del eix transversal y respuesta administrativa
En el terreno político, la Generalitat ha desempolvado el proyecto del Eix Transversal Ferroviari, una conexión de altas prestaciones para viajeros y mercancías que uniría Lleida y Girona pasando por Igualada, Manresa y Vic. El Govern ha encargado a Ifercat nuevos estudios informativos por 5,5 millones de euros y prevé ejecutar la obra en dos fases, priorizando el tramo Lleida-Martorell y una variante de la línea Castellbisbal-Mollet que busca ofrecer alternativas ante cierres como el del túnel de Rub.
Fases, financiación y antecedentes
El trazado completo alcanzaría alrededor de 254 kilómetros y la intención es que Ifercat entregue los nuevos informes en 2028. A nivel estatal, se han movilizado inversiones urgentes —110 millones en la red de ancho ibérico desde comienzos de año— tras incidentes como el accidente de Gelida del 20 de enero, y el Consejo de Ministros ha autorizado al Govern endeudarse por 300 millones para ampliar la línea Llobregat-Anoia de FGC hasta Grcia. Todo ello dibuja un escenario en el que la simultaneidad de cierres, lavados de cara institucionales y demandas de transparencia marcan la agenda de la movilidad ferroviaria.