Acuerdo EE. UU.-Irán reduce el precio del petróleo y condiciona levantamiento de sanciones

Resumen: el borrador contempla una moratoria, inspecciones de la ONU y la posible transferencia de uranio altamente enriquecido, mientras los mercados y la logística aérea muestran reacciones contrapuestas

Los mercados energéticos registraron ayer una reacción contundente tras trascender negociaciones preliminares entre Estados Unidos e Irán. El barril de Brent cayó con fuerza, situándose por debajo de los 100 dólares desde niveles próximos a los 125, con descensos cercanos al 8%.

Washington habría decidido, al menos de forma provisional, pausar el operativo conocido como Proyecto Libertad, diseñado para garantizar la navegación por el estrecho de Ormuz. Esa pausa, combinada con la expectativa de un acuerdo, alivió la presión sobre los precios y abrió un debate sobre la duración y garantías del posible pacto.

El documento sobre la mesa, descrito como un memorando de entendimiento de una página con catorce puntos, incluye compromisos relevantes: una moratoria en el programa de enriquecimiento de uranio, límites técnicos posteriores al vencimiento y un sistema de verificación. Según fuentes citadas, Estados Unidos propone hasta veinte años de suspensión, mientras que Irán propone cinco, lo que apunta a un punto intermedio.

En el borrador también figura la retirada y traslado de uranio altamente enriquecido fuera del país y la aceptación de inspecciones sorpresa por parte de la ONU. La Casa Blanca espera una respuesta de Irán en las próximas 48 horas para fijar un marco de conversaciones más amplias.

Contenido técnico del borrador

En lo técnico, el acuerdo busca compatibilizar controles y alivio de presiones: tras la moratoria, Irán podría enriquecer uranio hasta un umbral bajo, fijado en torno al 3,67%, y se comprometería a no desarrollar armamento nuclear. También se discute una cláusula que impediría la operación de instalaciones nucleares subterráneas, acompañado de mecanismos de inspección por parte de agencias internacionales. La retirada de material de alto enriquecimiento y su traslado a terceros países se plantea como prioridad para Estados Unidos, así como el levantamiento gradual de sanciones y la liberación de activos congelados para incentivar el cumplimiento.

Duración y límites técnicos

Las diferencias sobre la duración de la moratoria son uno de los nudos centrales: mientras la propuesta estadounidense contempla periodos más largos para asegurar la no proliferación, la delegación iraní prioriza plazos breves que permitan recuperar capacidades con garantías. La opción de fijar un plazo intermedio reforzado por inspecciones periódicas y la prohibición de infraestructuras subterráneas pretende equilibrar la verificación técnica con la soberanía iraní. Esas medidas técnicas se complementan con cláusulas económicas y de desbloqueo comercial que condicionan el levantamiento de restricciones a la comprobación efectiva de los compromisos.

Reacciones políticas y riesgos

La oferta ha generado una mezcla de gestos conciliadores y amenazas. Por un lado, Estados Unidos suspendió temporalmente la operación naval que restringía el acceso iraní al estrecho; por otro, el presidente Donald Trump advirtió que, si Irán rechaza el acuerdo, la ofensiva podría reiniciarse con mayor intensidad, manteniendo simultáneamente un bloqueo sobre ciertos puertos iraníes durante las negociaciones. En Teherán, voces oficiales han calificado el borrador como una lista de demandas y persisten facciones internas reticentes, incluida la Guardia Revolucionaria, que reivindica la capacidad de controlar el paso y exigir compensaciones por su gestión.

Costes militares y económicos

La fase de despliegue implicó el envío de miles de efectivos y el uso de decenas de buques, aeronaves y drones, operaciones que conllevan costes elevados y riesgos de escalada. Para Estados Unidos, la alternativa militar ha servido para proteger rutas comerciales pero también ha elevado la prima de riesgo en los mercados energéticos. La posibilidad de abrir el tránsito y reducir el uso del estrecho como arma introduce, sin embargo, una presión a la baja sobre los precios del crudo, con efectos directos en las finanzas públicas, los mercados y las expectativas de inflación asociadas al precio de la energía.

Impacto en España y suministro aéreo

En el plano doméstico, el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, aseguró que España dispone de garantía en el suministro de queroseno, apoyado en una elevada capacidad de refino y en reservas estratégicas. El Ejecutivo señala que se mantienen unas reservas de queroseno suficientes para atender la operativa aérea en los próximos meses y que aerolíneas como Iberia, Vueling, Volotea y Air Europa conservan su planificación veraniega sin recortes por falta de combustible. No obstante, el Gobierno dice estar «muy vigilante» ante la evolución y abierto a compartir suministros con socios europeos si fuera necesario.

En conjunto, el posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán ha desinflado temporalmente la tensión en los mercados energéticos, pero mantiene un alto grado de incertidumbre política y técnica. Los próximos días serán clave para conocer si el marco propuesto consigue salvar las divisiones internas en Teherán, desencadenar el alivio de sanciones y consolidar un descenso sostenido del precio del crudo, o si por el contrario la negociación fracasa y reaviva riesgos para el comercio y la logística global.

Scritto da Chiara Greco

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