El 24 de marzo de 2026, la casa de análisis Bernstein publicó una nota que cambió el tono entre algunos inversores: según sus especialistas, Bitcoin habría dejado atrás su punto más bajo y se encaminaría hacia una fase alcista que podría culminar con un precio objetivo de USD $150,000 para finales de 2026.
La firma sostiene que la corrección previa fue dura pero no dejó señales de un colapso estructural del mercado, y subraya el papel de la demanda institucional y los fondos cotizados (ETF) como soporte clave para la recuperación.
Bernstein también puso el foco en la mayor tenedora corporativa del token, Strategy, y en los mecanismos financieros que la compañía ha desplegado para sostener su estrategia de acumulación.
En la nota se valora la resiliencia del balance de Strategy, la liquidez de sus activos y su capacidad de financiamiento a través de emisiones que han incluido tanto acciones comunes como instrumentos preferentes, entre ellos STRC, que ha ganado tracción en los mercados.
Por qué Bernstein afirma que el ajuste terminó
La tesis central de Bernstein se apoya en tres elementos: la continuidad de flujos hacia ETF de Bitcoin, la creciente participación institucional y la ausencia de estrés sistémico tras la corrección. Los analistas argumentan que la caída desde los máximos de 2026 respondió en buena parte a una recalibración del sentimiento, ajustes por apalancamiento y condiciones macro más exigentes, pero no a fallas en la infraestructura del mercado. Además, Bernstein cita el comportamiento relativo de Bitcoin frente a otros activos de refugio, apuntando que el token superó al oro en un 25% en el contexto del conflicto con Irán, lo que refuerza narrativas sobre su portabilidad y resistencia a la censura.
Factores macro y técnicos que respaldan la lectura
Entre los factores mencionados están tasas de interés más altas por más tiempo, episodios de ventas por aversión al riesgo y liquidaciones de posiciones apalancadas que amplificaron la caída. A pesar de ello, Bernstein no identifica quiebras generalizadas ni rupturas de liquidez que hablen de un problema sistémico. En este marco, la entrada sostenida —aunque variable— de capital a través de ETF y la profesionalización de servicios bancarios vinculados a criptomonedas son citados como contrapesos que pueden sostener un rebote continuo hacia niveles de precio significativos.
Strategy: la acumulación corporativa que marca la diferencia
Un capítulo relevante del informe dedica atención a Strategy, la empresa que concentra la mayor tesorería de Bitcoin entre corporaciones. Bernstein estima que Strategy posee aproximadamente el 3,6% del suministro total de Bitcoin, con un valor en libros cercano a USD $53,5 mil millones en NAV. La firma enfatiza que, frente a la caída del mercado, Strategy no solo resistió sino que incrementó su exposición, recaudando alrededor de USD $7,3 mil millones en lo que va de 2026 mediante emisiones de acciones comunes y preferentes, aun cuando el precio de Bitcoin perdió un 19% en el mismo período.
Calificación y objetivo sobre la acción
Por ese desempeño y por la estructura financiera que ha desarrollado, Bernstein mantiene una calificación de Outperform sobre las acciones de Strategy y fija un precio objetivo de USD $450. La firma considera que la combinación de una tesorería amplia, un balance líquido y vías de financiamiento alternativas posicionan a la compañía como un vehículo de alta exposición al potencial alcista de Bitcoin, aunque con la volatilidad inherente que esto implica.
STRC y el engranaje financiero que limita la dilución
Un aspecto que Bernstein subraya es la creciente adopción del papel preferente STRC como herramienta de financiación. Definido en la nota como un instrumento preferente con cupón mensual, STRC ofrece un rendimiento fijo atractivo —el informe menciona un cupón del 11,5%— y, según Bernstein, muestra baja volatilidad (por debajo del 2%). La mayor actividad negociadora en STRC —volúmenes que habrían subido un 65% en tres meses— ayuda a reducir la presión dilutiva sobre el capital de Strategy, aportando una fuente de recursos a más largo plazo.
Riesgos a vigilar y conclusiones
La lectura optimista no está exenta de condiciones: Bernstein advierte que factores macro, reversión de flujos hacia ETF o nuevas tensiones geopolíticas pueden frenar el avance. Para seguir la tesis de la firma conviene monitorear entradas netas en fondos, movimientos de tesorería corporativa como los de Strategy, la evolución del volumen en STRC y, por supuesto, la volatilidad de Bitcoin. En resumen, el banco de inversión apuesta por que el suelo ya quedó atrás y reafirma su objetivo de USD $150,000 para fin de 2026; la concreción de esa trayectoria dependerá de si los soportes institucionales y financieros resisten nuevas turbulencias.