El día de las elecciones legislativas en Estados Unidos, el bitcoin logró escalar desde los 75.600 dólares hasta superar los 81.000, mientras que el oro alcanzó su mayor ganancia diaria en tres meses, con los futuros cotizando a 4.061,10 dólares, un alza del 3,4 %. Al mismo tiempo, el dólar perdió terreno y los rendimientos de los bonos del Tesoro a diez años descendieron ligeramente, creando un entorno favorable para activos sin rendimiento.
Factores que impulsaron el repunte
El triunfo del Partido Demócrata en la Cámara y el Senado coincidió con una caída de los rendimientos de los bonos y una ligera rebaja en las expectativas inflacionarias, de 2,4 % a 2,1 % para el próximo año. Estas variables macroeconómicas redujeron la aversión al riesgo, favoreciendo tanto el oro como el Bitcoin. Al mismo tiempo, se registró una ola de liquidaciones de posiciones bajistas: aproximadamente 378 millones de dólares se cerraron en una hora, de los cuales el 81 % correspondieron a shorts. La presión de estos cierres obligó a los operadores a recomprar los activos, generando un short squeeze que amplificó los movimientos al alza.
¿Demanda real o solo efecto de los shorts?
Los flujos hacia los ETF spot de Bitcoin fueron modestos: 74,6 millones de dólares ingresaron después de tres jornadas de retiros que sumaron más de 1.160 millones. Este dato sugiere que la mayor parte del impulso provino de la liquidación forzada de los shorts y no de una entrada neta de capital nuevo. No obstante, la correlación entre Bitcoin y oro ha aumentado significativamente en los últimos meses, superando el 0,5 en un horizonte de 90 días, lo que indica que ambos activos están siendo percibidos como refugios frente a una posible depreciación del dólar.
Niveles críticos y perspectivas a corto plazo
Para evaluar la solidez del rebote, los analistas señalan dos rangos de precios clave: 75.700 y 77.700 dólares. Un soporte firme por encima de 75.700 podría validar la continuidad del movimiento alcista, mientras que una ruptura sostenida por debajo de 77.700 abriría la puerta a una corrección. En el caso del oro, el nivel de 4.100 dólares sigue siendo una zona de resistencia que, de romperse, podría consolidar la tendencia positiva. Por su parte, los ETF spot siguen atrayendo entradas modestamente, lo que podría proporcionar un colchón de liquidez si la incertidumbre política persiste.
En síntesis, el alza simultánea de Bitcoin y oro tras las elecciones parece ser el resultado de una combinación de factores: una mejora en el apetito por el riesgo, la presión de los short squeezes y una creciente percepción de estos activos como coberturas contra una posible devaluación del dólar. La magnitud del repunte dependerá en gran medida de si se consolidan los flujos de inversión hacia los ETF y de cómo evolucionen los próximos datos macroeconómicos.



