La sesión bursátil del jueves cerró con un claro tono positivo en Europa y España: el IBEX 35 experimentó un rebote que llevó al índice hasta los 17.809 puntos. Este movimiento no fue aislado, sino parte de una corrida alcista en los mercados occidentales marcada por el renovado apetito por la inteligencia artificial y por la atención que acapara la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Pekín.
Además de la narrativa tecnológica, los inversores incorporaron datos macro que mostraron resistencia del consumo en Estados Unidos: unas ventas minoristas que cumplieron expectativas y apuntan a un gasto privado que, sin ser explosivo, mantiene la actividad. En este entorno, la combinación de resultados corporativos favorables y la demanda por compañías vinculadas a la IA empujó de forma sincronizada a las bolsas europeas y a Wall Street.
Factores que impulsaron las subidas
El avance global tuvo varias patas. Por un lado, el rebote en los grandes nombres de semiconductores, liderado por Nvidia, fue determinante: la empresa encadenó jornadas positivas que alimentaron el optimismo en todo el sector. Por otro lado, sorpresas en el terreno empresarial, como previsiones sólidas de Cisco Systems, provocaron revalorizaciones abruptas en determinados títulos y amplificaron el flujo comprador.
Paralelamente, el comunicado del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, sobre negociaciones entre Estados Unidos y China para facilitar inversiones chinas y estudiar rebajas arancelarias en productos no estratégicos contribuyó a moderar temores comerciales; el mercado interpretó esto como un avance hacia una desescalada que beneficiaría el comercio y las cadenas de suministro.
Datos y sentimiento del mercado
Las ventas minoristas en EE. UU. encadenaron su tercer mes consecutivo de crecimiento en abril, una lectura que los analistas no consideran alarmante para la Reserva Federal. En palabras de operadores del mercado, los consumidores no están en recesión, pero tampoco tiran con fuerza del crecimiento: ese equilibrio explica la actitud prudente pero receptiva de los inversores ante noticias positivas.
Qué ocurrió en el IBEX 35
Dentro del IBEX 35 hubo movimientos notables: Telefónica lideró las ganancias con un rebote cercano al 5,8% tras presentar resultados que convencieron al mercado, apoyados por el dinamismo en España y Brasil. Otros valores como Grifols y ACS también brillaron, mientras que entidades inmobiliarias y de infraestructuras, así como operadores de telecomunicaciones, sumaron entre el 2% y el 3%.
En el lado contrario, el ajuste fue moderado: IAG y Puig cerraron con ligeras caídas en torno al 1%, y compañías energéticas y biotecnológicas como Repsol y Rovi corrigieron porcentajes reducidos. En conjunto, la sesión consolidó una rotación hacia tecnología, telecomunicaciones y ciertos defensivos que presentaron resultados sólidos.
Telefónica y resultados que marcaron la jornada
La subida de Telefónica obedeció a cifras y a la percepción de mejora en sus mercados clave; los inversores premiaron la capacidad de la compañía para sostener ingresos y márgenes en un entorno competitivo. La reacción alcista subraya cómo los resultados corporativos pueden alterar la dinámica intradía cuando coinciden con un sentimiento general favorable.
Contexto geopolítico: la cumbre Trump‑Xi y otros riesgos
La visita de Donald Trump a China, iniciada el 13 de mayo de 2026 y con un encuentro bilateral previsto para el 14 de mayo de 2026, añadió un componente geopolítico clave. La reunión se percibe como un intento de recomponer relaciones comerciales y abrir puertas a inversiones, una expectativa que ayudó a sostener el tono positivo de los mercados ante la posibilidad de acuerdos sobre aranceles y flujos de capital.
No obstante, las tensiones en Oriente Próximo y episodios como el apresamiento de un buque comercial en la entrada del estrecho de Ormuz recordaron que el riesgo geopolítico sigue presente. En ese contexto, declaraciones de que China podría colaborar como mediador y la presencia en la delegación estadounidense de directivos de primer nivel —entre ellos ejecutivos de empresas tecnológicas— aportaron matices mixtos: por un lado la opción de desescalada económica, por otro la persistencia de focos de riesgo que pueden reavivar la volatilidad.
En resumen, la jornada dejó una lectura clara: la inteligencia artificial y los resultados corporativos ejercieron de motores en un mercado que también presta atención a la diplomacia entre las grandes potencias. A corto plazo, la bolsa seguirá sensible a datos de consumo, a movimientos en el sector de semiconductores y a cualquier noticia sobre la cumbre entre Trump y Xi, así como a la evolución de los riesgos en Oriente Próximo.
