El vínculo entre el sistema financiero y el turismo en República Dominicana es estrecho y complejo. En 2026, la banca local canalizó US$1,860 millones hacia proyectos relacionados con la industria hotelera y servicios conexos, cifra que representó una reducción del 2.2% respecto a períodos previos.
Aunque el total agregado transmite solidez, la composición del portafolio revela contrastes relevantes entre microcréditos y créditos de gran tamaño.
Para entender el riesgo y la salud financiera del sector es imprescindible observar no solo el monto global, sino la distribución por tamaño de deudor, las tasas de interés y el respaldo en garantías.
El informe “Banca y Turismo” de la Superintendencia de Bancos (SB) expone estos atributos con detalle, permitiendo evaluar cómo la intermediación financiera apoya la actividad turística.
Qué dicen los números: concentración por tamaño de crédito
La mayor parte de los préstamos, en número, corresponde a microcréditos. En 2026 se destinaron al segmento turístico numerosos créditos pequeños que sumaron el 69.2% del total de operaciones por cantidad, distribuidos entre 15,682 deudores únicos o pequeños negocios. Sin embargo, en valor estos microcréditos representan apenas el 0.8% del saldo total, con un balance promedio de US$776 por préstamo y una tasa de interés promedio de 36.1%, la más alta dentro de la cartera turística.
Implicaciones de los microcréditos
Los microcréditos son esenciales para la supervivencia y expansión de emprendimientos locales: transporte, servicios de alimentación y pequeñas operaciones hoteleras. No obstante, su elevada tasa refleja mayores costos de transacción y riesgo percibido por las entidades financieras. Dicho patrón explica por qué, pese a abarcar la mayoría de prestatarios, su aporte en monto es marginal.
Los grandes deudores: menor tasa, mayor peso en el balance
En sentido opuesto, el 91.5% del balance adeudado en el sector turismo está concentrado en grandes deudores. Este universo incluye desarrollos hoteleros, cadenas y proyectos significativos. El informe reporta un balance promedio de US$3.46 millones (equivalente a RD$218.1 millones) por deudor, distribuidos entre apenas 121 deudores únicos, quienes representan el 1.8% del número de créditos. La tasa de interés promedio para este segmento fue de 7.4%, la más baja dentro de la cartera turística.
Destino de los créditos mayores
Los créditos de alto monto se emplean, en su mayoría, en la construcción o remodelación de proyectos hoteleros, capital de trabajo y actividades productivas que requieren inversiones significativas. Esta naturaleza explica los elevados balances promedio y la disposición de las entidades a ofrecer condiciones más favorables, incluyendo tasas reducidas.
Costo del financiamiento y moneda de la deuda
Al cierre de 2026 la industria hotelera continuó presentando el menor costo de financiamiento dentro del turismo, con una tasa promedio ponderada del 7.2%, ligeramente inferior al 7.7% observado en el resto de los deudores comerciales privados. El informe subraya que este fenómeno resulta coherente con la elevada proporción de deuda denominada en dólares, lo que influye en la estructura de riesgo y en la configuración de las tasas ofrecidas por las entidades financieras.
Garantías y ratio Loan-To-Value: colchón frente al riesgo
El análisis de la solvencia del crédito turístico incorpora el ratio Loan-To-Value (LTV), que indica qué parte del valor tasable de una garantía representa el saldo del préstamo. El LTV funciona como un mitigante de riesgo: ante un incumplimiento, las entidades de intermediación financiera pueden ejecutar la garantía y recuperar, total o parcialmente, el capital prestado.
Situación del LTV en el turismo
Según los datos publicados, al 31 de diciembre de 2026 el LTV del sector turístico se ubicó en 31.4%. Interpretado de otra forma, por cada peso de saldo adeudado existen RD$3.18 en garantías tasables. Este respaldo es considerado saludable y supera al de la mayoría de los sectores dentro de la cartera de crédito comercial privada, lo que fortalece la percepción de seguridad para las EIF frente a posibles incumplimientos.
Conclusión: balance entre acceso y costo
En síntesis, la banca dominicana cumple un rol relevante en el sostenimiento del turismo: financia desde microemprendimientos hasta grandes proyectos hoteleros. Mientras los microcréditos facilitan inclusión y dinamismo local, cargan con tasas elevadas; los préstamos de gran tamaño, en cambio, concentran el volumen y disfrutan de condiciones más favorables, respaldadas por garantías sólidas y un LTV estable. Comprender esta dualidad es clave para diseñar políticas que mejoren el acceso al crédito y optimicen el costo de financiamiento en todo el ecosistema turístico.
Massiel de Jesús
Massiel de Jesús es periodista especializada en finanzas personales, investigación y turismo. Egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), con estudios de posgrado en marketing digital y formación en periodismo de investigación y finanzas.