Saltar al contenido
20 octubre 2026

Cómo la IA transforma la seguridad y el uso de los activos digitales

La inteligencia artificial abre una nueva era para los criptoactivos, pero también plantea peligros que requieren una regulación adecuada.

Cómo la IA transforma la seguridad y el uso de los activos digitales

La inteligencia artificial está redefiniendo prácticamente todos los sectores, y el mundo de los activos digitales no es la excepción. Expertos de firmas como KPMG, Fujitsu y EY coinciden en que la IA se presenta simultáneamente como una de las mayores oportunidades y como uno de los más serios riesgos que haya enfrentado el ecosistema cripto.

La IA como fuerza dual en el ecosistema cripto

Álvaro Casado, responsable de activos digitales de KPMG en España, señala que la IA impacta en el sector de la misma manera que lo hace en la economía y la sociedad Miguel Caballero, CEO de Tutellus, añade que “la IA y los activos digitales se necesitan mutuamente”, resaltando una interdependencia que abre nuevas posibilidades de automatización y eficiencia. Por su parte, Marcos Carrera, director de Blockchain de Fujitsu y profesor universitario, advierte que el mayor peligro no está en que la IA pueda romper una cadena, sino en que facilitará ataques a contratos inteligentes, billeteras y a la propia identidad digital de los usuarios.

Amenazas que la IA puede generar

Vulnerabilidades de seguridad y ataques automatizados

El principal foco de preocupación gira en torno a la seguridad. Según Mariano Garrigues, socio de Technology Consulting de EY, la IA puede amplificar riesgos ya existentes en los mercados digitales. OpenAI y Paradigm, por ejemplo, han creado EVMbench una herramienta que evalúa la capacidad de los agentes de IA para detectar y explotar fallas en smart contracts. A medida que los modelos de IA evolucionan, lo que antes requería horas de trabajo especializado podría convertirse en una tarea automatizada, reduciendo costos y aumentando la velocidad de los ataques.

Suplantación de identidad y responsabilización

El factor humano sigue siendo el eslabón más débil. Ítalo Alcaiz, COO de Onyze, advierte que la IA permite crear suplantaciones de identidad mucho más convincentes, adaptando fraudes a cada individuo o empresa. Cuando un agente autónomo ejecuta una operación errónea, surge la incógnita de quién asume la responsabilidad: ¿el programa, su creador, o el usuario que autorizó la transacción? Carlos Navarro, socio de Deloitte, subraya que la normativa actual, como el Reglamento (UE) 2024/1689, establece obligaciones de seguridad pero no regula la indemnización del perjudicado, dejando un vacío legal que podría frenar la adopción masiva.

Ventajas y casos de uso emergentes

Refuerzo de la seguridad mediante IA

Si bien la IA facilita ataques, también es una herramienta defensiva poderosa. Garrigues indica que la misma tecnología permite mejorar la detección y corrección de vulnerabilidades, así como la monitorización de transacciones sospechosas. Casos prácticos incluyen sistemas de AML/KYC que utilizan IA para identificar patrones de lavado de dinero y alertas en tiempo real sobre actividades anómalas.

Automatización, stablecoins y tokenización

La automatización de procesos es otro de los grandes beneficios. Alcaiz señala que los agentes de IA pueden gestionar pagos, monitorizar operaciones y detectar comportamientos inusuales, lo que simplifica la labor de bancos, gestoras y proveedores de servicios. En este contexto, las stablecoins aparecen como el medio de pago natural para los agentes autónomos: son programables, se liquidan al instante y funcionan 24/7, a diferencia de tarjetas o transferencias tradicionales que presentan latencias. Además, la IA acelera la tokenización de activos, permitiendo que pequeñas y medianas empresas accedan a financiación basada en tokens, reduciendo tiempos que antes tomaban semanas a minutos.

Europa cuenta con un entorno regulatorio favorable. El marco MiCA, complementado por la normativa europea de IA y DORA, ofrece una base para que la convergencia entre IA y cripto se desarrolle con garantías. Sin embargo, como apunta Carrera, el reto no es solo tecnológico, sino también de gobernanza: será necesario definir límites de gasto, auditorías de decisiones y momentos de intervención humana.

Para aprovechar sus beneficios —desde una seguridad más robusta hasta la eficiencia de los pagos automatizados— es fundamental cerrar las brechas legales, establecer modelos de responsabilidad claros y mantener una supervisión humana que garantice la resiliencia del ecosistema.