En las remotas montañas de la Sierra Norte de Puebla una actividad inusual ha llamado la atención de las autoridades: el descubrimiento de una granja clandestina de minería de criptomonedas. Este hallazgo no solo revela una nueva táctica del crimen organizado, sino también la creciente intersección entre la tecnología y las actividades ilícitas.
La operación, ubicada en el municipio de Tlaola fue detectada gracias al intenso ruido mecánico y al consumo eléctrico desproporcionado que generaba. Las autoridades encontraron 300 unidades de procesamiento gráfico (GPU)80 terminales de media tensión y ocho antenas satelitales todo lo necesario para competir en la generación de criptomonedas como el Bitcoin.
La sofisticación detrás de la operación
Aunque la granja en Tlaola puede parecer modesta en comparación con los estándares internacionales, representa la cuarta instalación de este tipo detectada en la región desde el año pasado. Esto sugiere un patrón organizado y no un caso aislado. David Saucedo analista de seguridad, señaló que el nivel de sofisticación detectado apunta a una experiencia técnica y un respaldo financiero propios de organizaciones criminales de gran escala.
Uno de los aspectos más preocupantes es el posible robo de energía de una represa hidroeléctrica cercana. Según Samuel León experto en robo de energía de la Universidad Iberoamericana, sustraer el suministro eléctrico elimina casi todo el gasto operativo de estas instalaciones. El Índice de Consumo de Electricidad de Bitcoin elaborado por la Universidad de Cambridge, calcula que producir un solo bitcoin cuesta cerca de USD 45,000 una cifra que deja un margen amplio de ganancia si se considera que la criptomoneda se cotiza actualmente alrededor de los USD 78,000.
Una tendencia global con raíces locales
El caso de Puebla se inserta en una tendencia global. Según la firma de análisis de blockchain Chainalysis las transacciones ilícitas con criptomonedas se duplicaron con creces durante 2025, alcanzando un estimado de 154 mil millones de dólares recibidos por direcciones vinculadas a actividades delictivas. Caio Motta especialista en América Latina de Chainalysis, explicó que los cárteles latinoamericanos han encontrado en las criptomonedas una herramienta atractiva para lavar dinero, especialmente en zonas con energía barata o bajo control del crimen organizado.
La ubicación remota de la granja, entre bosques densos y comunidades dispersas, la convertía en un escondite casi perfecto. Sin embargo, residentes de localidades vecinas relataron que el zumbido de los equipos podía escucharse hasta un kilómetro de distancia. Las otras tres granjas descubiertas en la región en el último año también se localizaron cerca de la misma represa hidroeléctrica, en el norte de Puebla.
El futuro de la minería clandestina y la respuesta de las autoridades
Para Motta el crecimiento del uso global de criptomonedas —cada vez más accesibles— probablemente elevará los delitos vinculados a estos activos a niveles récord en los próximos años. No obstante, señaló que las autoridades también están mejorando sus capacidades para rastrear transacciones digitales, lo que podría equilibrar la balanza en la lucha contra este tipo de delitos financieros.
El caso de Puebla se suma así a una lista creciente de hallazgos que documentan cómo el crimen organizado mexicano diversifica sus fuentes de ingreso, más allá del narcotráfico y la extorsión, hacia el terreno de las finanzas digitales. Las autoridades locales ya colaboran con estados vecinos para identificar posibles operaciones adicionales, en un esfuerzo por desmantelar esta nueva red de financiamiento ilícito.



