Saltar al contenido
6 octubre 2026

Diferencias de ahorro e inversión entre hombres y mujeres jóvenes

Los datos revelan cómo el género marca la diferencia en ahorro, conocimiento y apuesta por productos financieros entre la juventud española.

Diferencias de ahorro e inversión entre hombres y mujeres jóvenes

Una investigación realizada entre el 1 y el 11 de septiembre de 2026 ha analizado la cultura financiera de 700 internautas españoles de entre 16 y 35 años. El estudio, conocido como Encuesta Funcas 2026, examina tanto la capacidad de ahorro como los hábitos de inversión desglosándolos por sexo y rango de edad.

Los resultados ponen de manifiesto una brecha de género marcada: aunque el 86 % de los encuestados afirma haber guardado alguna cantidad durante los primeros seis meses del año, el 13 % de los hombres se autoevalúa con conocimientos financieros “muy altos” o “altos”, frente al escaso 6 % de las mujeres. Por otro lado, el 46 % de los varones y el 56 % de las jóvenes describen su nivel como “bajo” o “muy bajo”. Estos datos sugieren que el mayor entusiasmo inversor de los hombres no se sustenta en una base sólida de conocimientos.

Diferencias en la capacidad de ahorro y en la percepción del propio nivel financiero

El ahorro medio acumulado por los hombres entre enero y junio de 2026 ascendió a 1 540 €, mientras que sus contrapartes femeninas alcanzaron apenas 990 €, lo que representa una diferencia del 55 %. En cuanto a la proporción que ha conseguido ahorrar, el 86 % de los hombres lo confirma frente al 73 % de las mujeres.

Sin embargo, el panorama no es homogéneo dentro del propio grupo de jóvenes. Aquellos sin estudios superiores presentan la capacidad de ahorro más limitada (aproximadamente 243 €), mientras que los universitarios superan los 2 200 € en el mismo periodo. Entre los varones con estudios superiores el ahorro medio llega a 2 573 €, contrastando con los 723 € de los que carecen de cualquier titulación de nivel terciario.

Patrones de inversión: dónde se dirige el dinero ahorrado

De quienes han conseguido ahorrar, el 27 % de los hombres y el 16 % de las mujeres ya han canalizado parte de esos fondos a productos financieros. La diferencia se intensifica entre los de 16 a 25 años, donde uno de cada cuatro varones ha invertido frente a una de cada diez mujeres.

Los productos más populares entre ambos sexos son las cuentas remuneradas y los fondos de inversión. No obstante, al observar la distribución de inversiones más arriesgadas, la brecha se amplía: el 24 % de los hombres posee o ha poseído un fondo de inversión, doble que el 12 % de las mujeres. En el caso de las criptomonedas la disparidad es aún mayor; el 23 % de los varones declara haberlas comprado, frente al escaso 8 % de las jóvenes.

Inversión en bolsa y en productos tradicionales

La bolsa se sitúa como la opción preferida de los hombres, mientras que las mujeres la eligen con menos frecuencia. En productos tradicionales como los planes de pensiones el 12 % de los jóvenes varones los tiene o los ha tenido, frente al 6 % de las mujeres; una paradoja considerando que el 79 % de las mujeres no confía en que la pensión pública les permita vivir sin aprietos, frente al 59 % de los hombres.

En conjunto, el 50 % de los hombres encuestados ha tenido algún producto de inversión, mientras que solo el 28 % de las mujeres lo ha hecho. La brecha alcanza su punto máximo en el tramo de 26 a 35 años, donde el 55 % de los hombres ha invertido contra el 33 % de las mujeres.

Objetivos del ahorro: la vivienda como prioridad y otras metas

Aunque la inversión financiera ha ganado terreno, la compra de vivienda sigue liderando como objetivo principal del ahorro. En el grupo de 26 a 35 años, el 43 % de los hombres y el 38 % de las mujeres señalan que su primera meta es adquirir una vivienda; en los más jóvenes (16-25 años) los porcentajes bajan a 28 % y 26 % respectivamente.

La dificultad para acumular el capital necesario para una vivienda ha impulsado a muchos a explorar productos financieros de bajo umbral de entrada, favorecidos por la proliferación de plataformas digitales que permiten invertir cantidades reducidas. Tras la vivienda, el 12 % de los encuestados ahorra para viajes o ocio, el 13 % para imprevistos, y el 22 % para otros fines, mientras que el 20 % aún no ha definido un objetivo concreto.

Este desfase podría traducirse en una mayor exposición a productos de alta volatilidad, como las criptomonedas, y resalta la necesidad de reforzar la cultura financiera para que el entusiasmo inversor esté respaldado por una comprensión adecuada.

Autor

Marta Ruiz