El Instituto de Investigación Sanitaria de Castilla-La Mancha (IDISCAM) ha sido seleccionado como beneficiario de una partida de 75.000 euros concedida por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). La ayuda financiará un estudio centrado en la esofagitis eosinofílica (EoE), una enfermedad inflamatoria crónica del esófago, cuyo comportamiento varía mucho entre pacientes.
El proyecto está encabezado por el doctor Emilio José Laserna Mendieta, miembro del grupo de Enteropatías Eosinofílicas e Inmunología de la Mucosa Digestiva (EIMIRlab) y de la Unidad de Investigación del Hospital General de Tomelloso. Además, colaboran el Servicio de Digestivo del mismo hospital, dirigido por el doctor Alfredo José Lucendo Villarín, y equipos de los hospitales universitarios de Cáceres, La Princesa (Madrid) y Vall d’Hebron (Barcelona).
¿Por qué resulta crucial este financiamiento?
La esofagitis eosinofílica afecta aproximadamente a una de cada 840 personas en España y su incidencia ha crecido en los últimos años. Los pacientes pueden presentar disfagia, sensación de alimentos atrapados e incluso impactaciones que requieren atención urgente. Cuando la inflamación persiste, el esófago puede endurecerse y estrecharse, generando complicaciones graves. El diagnóstico se confirma mediante endoscopia y biopsia, pruebas que también sirven para monitorizar la respuesta al tratamiento.
El reto principal radica en que la evolución clínica de la EoE es altamente heterogénea: algunos individuos mantienen la enfermedad bajo control con terapias leves, mientras que otros experimentan recaídas frecuentes y requieren intervenciones más intensivas. Este panorama obliga a realizar endoscopias de seguimiento de forma repetida, lo que implica costes y molestias para los pacientes.
Diseño del estudio: de la sangre al modelo predictivo
Los investigadores plantean que existen perfiles biológicos diferenciados que influyen en la gravedad y el curso de la enfermedad. Partiendo de esta hipótesis, pretenden crear un modelo predictivo que combine datos clínicos (edad, sexo, síntomas y características endoscópicas) con información genética obtenida a partir de una muestra de sangre.
Para ello, se secuenciarán aproximadamente 650.000 variantes del ADN mediante tecnologías de secuenciación masiva. El estudio abarcará a pacientes ya diagnosticados y a nuevos casos que ingresen en los hospitales participantes durante los dos años de duración del proyecto. Cada variante será analizada en busca de asociaciones con la evolución clínica observada.
Expectativas y posibles repercusiones clínicas
Si el modelo logra validar su capacidad predictiva, podrá identificar a los pacientes con mayor riesgo de progresión desfavorable y a aquellos que pueden seguir con un seguimiento menos estricto. Esta información permitiría a los profesionales decidir, de forma más individualizada, la frecuencia de las endoscopias, la intensidad del tratamiento y la planificación de recursos sanitarios.
Además, anticipar complicaciones como el estrechamiento esofágico podría traducirse en una reducción de hospitalizaciones y procedimientos invasivos. El proyecto, respaldado por el programa Science College de IDISCAM, demuestra el compromiso de la institución por impulsar la medicina de precisión y transformar propuestas científicas en mejoras palpables para los pacientes.



