Con la fecha de las elecciones generales fijada para el 29 de noviembre, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha puesto en marcha una nueva iniciativa de financiación basada en microcréditos. La propuesta permite a los simpatizantes prestar al partido entre 200 y 10.000 euros, a un tipo de interés anual del 3,75 %, y garantiza la devolución del capital en un plazo máximo de doce meses.
Detalles de la campaña de microcréditos
Los fondos obtenidos se emplearán para cubrir los gastos de la campaña electoral y se devolverán junto con los intereses acumulados cuando el PSOE reciba las subvenciones electorales previstas por la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG). Estas ayudas estatales se calculan en función de los escaños obtenidos y de los votos totales, y pueden destinarse a amortizar los costes del préstamo, incluido el interés.
Procedimiento y requisitos para los prestamistas
Los ciudadanos interesados deben registrarse en la plataforma web habilitada por el partido, indicar la cantidad que desean prestar y efectuar una transferencia bancaria. Posteriormente, deben cargar el justificante de ingreso y un certificado de titularidad bancaria para que el PSOE pueda verificar la operación y formalizar el préstamo. El plazo máximo de devolución es de un año; si el partido paga antes, solo se devengará el interés correspondiente al período efectivo.
Antecedentes y evolución del mecanismo
Esta no es la primera vez que el PSOE recurre a los microcréditos. En la campaña de abril de 2019 se recaudaron 2,45 millones de euros con un interés del 2 %. Para la elección de noviembre del mismo año el tipo se elevó al 2,5 %. En julio de 2023, durante las generales, la remuneración alcanzó el 3,5 % y se captaron alrededor de seis millones de euros. La actual oferta del 3,75 % supera las anteriores, convirtiéndose en la propuesta más atractiva para los potenciales prestamistas.
Es importante señalar que, a diferencia de las donaciones, los microcréditos no se consideran aportaciones sin esperar reembolso. El PSOE asume la obligación de devolver tanto el capital como los intereses, y la responsabilidad final del pago recae exclusivamente en el partido, no en la Administración pública.
La estrategia plantea una interacción directa entre la ciudadanía y el proceso electoral, ofreciendo una rentabilidad ligeramente superior al mercado bancario tradicional y utilizando los recursos públicos destinados a la campaña como garantía de devolución.



