El crowdlending se ha consolidado como una alternativa habitual para quienes desean ampliar la exposición de su cartera más allá de activos tradicionales. En el mercado español conviven diversas fórmulas: desde el crowdfunding inmobiliario hasta los marketplaces P2P internacionales y soluciones orientadas a empresas (P2B).
Estas plataformas han ido ganando en transparencia y regulación, y hoy atraen a inversores con distintos perfiles.
Esta guía presenta las plataformas más representativas utilizadas por residentes en España, describiendo sus características principales —rentabilidad, inversión mínima, comisiones y riesgos— y proponiendo criterios para combinarlas.
La idea no es recomendar una única opción, sino ofrecer un marco para construir una cartera equilibrada.
Cómo entender el modelo y sus variantes
En esencia, el crowdlending permite que particulares financien a empresas o a otros particulares a cambio de un interés periódico.
Hay tres modalidades relevantes: el P2P lending (préstamos personales y a pequeñas empresas), el crowdfunding inmobiliario (proyectos ligados a bienes raíces) y el P2B (préstamos empresariales más estructurados). Cada una presenta diferencias en liquidez, horizonte temporal y perfil de riesgo.
Definición y riesgos
Por definición, el crowdlending implica exposición al riesgo crediticio y a condiciones de mercado. Entre los riesgos habituales figuran los impagos, la solvencia del originador y la iliquidez de algunos productos. Para mitigar estos factores, los inversores suelen diversificar entre plataformas, tipos de prestatarios y países.
Plataformas destacadas y sus características
En España y para inversores españoles conviene conocer varias plataformas que cubren distintos objetivos. A continuación se describen cinco opciones recurrentes, con cifras orientativas de rentabilidad y requisitos mínimos de inversión.
Housers: exposición directa al sector inmobiliario
Housers es una referencia en crowdfunding inmobiliario, ofreciendo proyectos de compra, rehabilitación y alquiler. Sus rendimientos estimados suelen oscilar entre el 6 % y el 10 % anual, dependiendo del proyecto. Las comisiones se aplican sobre los beneficios y varían normalmente entre el 5 % y el 10 %. La inversión mínima puede partir de 50 € y los riesgos se vinculan al ciclo inmobiliario, plazos largos y limitada liquidez secundaria.
Mintos: marketplace para diversificación internacional
Mintos funciona como un mercado donde coexisten originadores de préstamos de distintos países. Ofrece una rentabilidad media aproximada del 8 % al 11 % anual, con comisiones que pueden situarse entre el 0,85 % y el 2 % según el producto. La inversión mínima típica parte de 50 €. Los riesgos principales son los impagos de prestatarios y la salud financiera de los originadores; sin embargo, su amplia oferta facilita una diversificación geográfica y por tipo de préstamo.
Bondora: automatización y liquidez
Bondora se ha posicionado con soluciones automatizadas como Go & Grow, orientadas a inversores que buscan facilidad de uso y mayor liquidez. Su objetivo de rentabilidad ronda el 6 % anual, con comisiones moderadas que gravan principalmente el rendimiento. La inversión mínima puede ser muy baja (desde 1 €), lo que facilita escalabilidad para pequeñas aportaciones. El principal riesgo es el ciclo económico que afecta a los préstamos personales, aunque la oferta líquida lo hace atractivo para perfiles conservadores.
La Bolsa Social: impacto y criterios ESG
La Bolsa Social se orienta a proyectos con impacto social y medioambiental, combinando criterios de sostenibilidad con rentabilidades moderadas, normalmente en torno al 5 %–7 % anual. Las comisiones son variables y la inversión mínima suele situarse en los 100 €. Este tipo de plataforma interesa a inversores que priorizan la componente ética además del retorno financiero.
Maclear: préstamos empresariales en Europa
Maclear ofrece acceso a P2B en el ámbito europeo, con proyectos respaldados por activos y procesos de análisis más estructurados. La rentabilidad es variable y generalmente competitiva frente al P2P clásico. La inversión mínima referida suele ser desde 50 €, y el producto se suele utilizar como complemento dentro de carteras que buscan equilibrio sectorial y geográfico.
Recomendaciones para construir una cartera equilibrada
La clave para invertir en crowdlending es combinar modelos y horizontes temporales. Una estrategia prudente mezcla productos líquidos como Bondora con posiciones en plataformas inmobiliarias o P2B para capturar mayor rentabilidad. También es recomendable revisar comisiones, entender la política de recuperación ante impagos y diversificar entre originadores y países.
Un enfoque informado y diversificado ayuda a aprovechar las ventajas del crowdlending manteniendo los riesgos bajo control.