Durante los últimos doce meses Unicaja se convirtió en uno de los valores más dinámicos de la banca española. Partiendo de los 2,28 € de octubre, la acción escaló hasta los 3,67 € de septiembre, superando la media de 50 sesiones (≈3,53 €) y manteniéndose por encima de los niveles de 100 y 200 días. Sin embargo, las sesiones recientes han mostrado una leve corrección que ha llevado el precio bajo la zona de los máximos anuales, generando un debate sobre la sostenibilidad del rally.
Este descenso no anula el sólido desempeño financiero del banco. En el segundo trimestre, Unicaja anunció un beneficio neto de 201 millones de euros, un aumento del 12,3 % interanual y superior a las expectativas de consenso. El crecimiento se sustentó en una mejora de la actividad comercial, con crédito al consumo y a empresas subiendo entre 3 y 4 % respecto al mismo periodo del año anterior, y una expansión marcada en hipotecas y financiación de pequeñas y medianas empresas.
Rendimiento accionario y resultados del segundo trimestre
El impulso bursátil se alimentó, en gran medida, por esos resultados positivos. Los analistas de Sabadell elevaron el precio objetivo a 3,33 € tras la publicación de los datos, aunque mantuvieron una recomendación de infraponderar por considerar que gran parte del potencial ya estaba incorporado en el precio. En este contexto, la acción se ha alejado de la media de 50 sesiones, pero sigue por encima de los promedios de 100 y 200 días, lo que indica que, pese a la pérdida de velocidad, la tendencia general permanece alcista.
Además, la entidad mostró una mejora en la calidad del balance, con una reducción del ratio de morosidad y una mayor generación de recursos propios, factores que reforzaron la confianza de los inversores institucionales. No obstante, la presión de los mercados europeos, alimentada por el aumento de los rendimientos de los bonos soberanos y los problemas fiscales en Francia, ha creado un entorno más volátil para todas las entidades bancarias españolas.
Incertidumbre por la compra de WiZink y salida de José Sevilla
El posible acuerdo con WiZink ha pasado de ser un catalizador positivo a una fuente de duda. Las negociaciones, abiertas desde hace varios meses, se han enfriado y las partes parecen haber tomado posiciones más distantes. Entre los obstáculos destaca la elevada litigiosidad vinculada a las tarjetas revolving de WiZink, que podría afectar tanto la estructura del trato como la valoración final. La salida reciente del director ejecutivo de WiZink, Iheb Nafaa, ha añadido otra capa de incertidumbre a una operación que, hasta hace poco, impulsaba la cotización de Unicaja.
Paralelamente, la renuncia del presidente José Sevilla ha aumentado la sensación de transición. Sevilla, que asumió el cargo en febrero de 2024 tras la integración con Liberbank, anunció que no se presentará a la reelección en la próxima junta de accionistas y abandonará la presidencia una vez concluida la misma. Aunque sigue formando parte del consejo, su salida marca el fin de una etapa que vio triplicar el valor de la acción en el Ibex 35. La combinación de la negociación estancada con WiZink y el relevo al frente del banco ha generado una mayor cautela entre los inversores.
Repercusiones en el IBEX 35 y expectativas de los analistas
El IBEX 35 cerró la jornada con un ligero avance, pero la semana terminó con una caída acumulada del 3,12 % respecto a los niveles de 19.700 puntos del viernes anterior. Unicaja fue uno de los valores más bajistas, viendo una pérdida de 1,88 % en la última sesión. La presión provino también de la caída de los precios del petróleo y de datos macroeconómicos mixtos, como el informe de empleo de EE. UU. que redujo las expectativas de nuevos alzas de tipos. En el panorama español, otras entidades como BBVA y Santander avanzaron, mientras que la inversión en recompra de acciones de bancos como Sabadell y IAG reforzó la percepción de que los grupos más grandes continúan atrayendo flujos de capital.
Los analistas ahora buscan nuevas señales que puedan reactivar el interés por Unicaja. Algunos, como Deutsche Bank, mantienen una recomendación de compra para valores relacionados, mientras que el precio objetivo para la entidad sigue siendo objeto de revisión. La expectativa central gira en torno a la conclusión (o el abandono) de la operación WiZink y la capacidad del nuevo liderazgo para mantener el ritmo de crecimiento de ingresos comerciales. Hasta que estos factores no se aclaren, la acción probablemente oscilará en un rango estrecho, con una tendencia dependiente de la evolución macro y de la gestión interna.



