Las centrales nucleares de Almaraz y Trillo presentaron en 2026 datos que consolidan su papel en el sistema eléctrico español: altos niveles de producción, reducciones significativas de CO2 y reconocimientos internacionales. Ambos complejos revalidaron la máxima clasificación de la Asociación Mundial de Operadores Nucleares como WANO 1, lo que pone el foco en su fiabilidad operativa y en la calidad de sus procesos de gestión.
En cifras, la contribución de estas plantas no es simbólica: Almaraz generó 15.370 GWh en 2026 y evitó 6 millones de toneladas de CO2, acumulando desde su puesta en servicio más de 640.000 GWh hasta el 31 de diciembre de 2026.
Trillo produjo 7.500 GWh en 2026 y redujo otras 3 millones de toneladas de emisiones, con un acumulado superior a 300.000 GWh hasta la misma fecha. Juntas sostienen una porción notable de la demanda nacional y el equivalente al consumo de millones de hogares.
Desempeño operativo y cultura de seguridad
La calificación WANO 1 llegó tras una revisión entre pares realizada por más de 25 expertos a lo largo de tres semanas de febrero de 2026. Los inspectores destacaron una potente cultura de seguridad, técnicas de digitalización avanzadas y una gestión de riesgos consistente. Ambos centros han integrado procesos de mejora continua que han permitido sostener indicios de excelencia en protección radiológica y operación segura.
Recargas, A-CERO y récords en prevención
Durante 2026 Almaraz ejecutó la 29ª recarga de combustible de la unidad 2, marcando la octava parada consecutiva sin accidentes laborales y acumulando más de 3,1 millones de horas trabajadas y 530 días sin incidentes. Trillo alcanzó cifras igualmente notables: cero accidentes con baja, más de 1.000 días sin accidentes con baja y 4,2 millones de horas trabajadas sin lesiones graves. Ambos centros atribuyen estos hitos al Plan A-CERO, reconocido por WANO como una fortaleza en prevención de riesgos laborales.
Inversión, empleo y horizonte técnico
La modernización es una prioridad clara: Almaraz destina alrededor de 50 millones de euros al año para actualización de equipos y programas de larga vida, mientras que Trillo invirtió unos 35 millones de euros en 2026. Gracias a esos recursos, CNAT defiende que las plantas están en condiciones técnicas para continuar la operación a largo plazo, incluso aspirando a marcos de operación a largo plazo comparables a ejemplos internacionales. Almaraz emplea a 4.000 personas y suma 1.200 contrataciones puntuales durante recargas; Trillo genera 1.300 empleos y refuerza la plantilla con 1.000 trabajadores en paradas.
Fiscalidad, mercado eléctrico y paradas programadas
La otra cara del balance es económica: desde las mismas centrales se alerta sobre una carga fiscal que tensiona la viabilidad. En el caso de Almaraz, las autoridades de la planta señalan que la fiscalidad pesa más del 75% de sus costes variables; Trillo explica que aporta anualmente unos 180 millones de euros en tasas y tributos, lo que representa más del 45% de sus costes totales. Esta elevada presión se combina con reglas del mercado eléctrico que, en momentos de alta generación, impiden que la producción nuclear quede emparejada en el mercado.
Paradas en 2026 y repercusiones
Como consecuencia de esa dinámica, la unidad 2 de Almaraz tuvo que detenerse el 3 de marzo de 2026 al no resultar casada en el mercado ni ser requerida por el Operador del Sistema; de modo similar, Trillo paró de manera programada el 8 de febrero de 2026 por la misma razón. Desde CNAT se subraya que estas situaciones generan ineficiencias y que, si se mantienen, podrían afectar la seguridad de suministro y la estabilidad de precios.
Contexto estratégico y conclusión
En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, incluidos episodios como la guerra de Irán que mencionan los titulares de CNAT, la continuidad de la energía nuclear se defiende como garantía de suministro, precios asequibles y autonomía energética. Además, Almaraz ha solicitado formalmente al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico la extensión de su autorización hasta junio de 2030, mientras las plantas mantienen inversiones y programas de modernización orientados a la longevidad técnica.
En síntesis, Almaraz y Trillo cerraron 2026 con indicadores técnicos y de seguridad sobresalientes, pero afrontan un reto económico que exige diálogo regulatorio y ajustes en el diseño del mercado si se pretende conservar su aportación estratégica al sistema eléctrico español.