El equipo de Análisis y Mercados de Bankinter actualizó su visión estratégica para 2026 y define un conjunto de sectores prioritarios que, en su opinión, ofrecen mejores perspectivas de revalorización y resiliencia. En el posicionamiento se priorizan sectores frente a geografías, con énfasis en aquellos que combinan flujos de caja sólidos, ventaja competitiva y exposición favorable a la expansión de la inteligencia artificial y la electrificación.
Esta guía sintetiza las apuestas sectoriales, las empresas favoritas, y las alternativas en fondos y ETFs que el equipo señala como interesantes para construir una cartera balanceada.
La recomendación mantiene algunas líneas previas y añade cambios relevantes: se refuerzan semiconductores, defensa, bancos y utilities/infraestructuras, y se incorpora petróleo como nueva preferencia por el entorno de precios.
En paralelo, la tecnología sigue siendo valiosa pero con una selección muy exigente, evitándose segmentos como el software puro y reduciendo peso en ciberseguridad debido a la transformación que provoca la IA en el sector.
Sectores con mayor convicción
Semiconductores y la palanca de la IA
Los semiconductores aparecen como un sector crucial ya que son el componente clave de la cadena de valor de la inteligencia artificial y de los centros de datos. Bankinter destaca nombres con liderazgo tecnológico y capacidad de inversión masiva: Nvidia, Broadcom, AMD, TSMC, ASML y Micron. Además propone vehículos de inversión especializados como ETFs y fondos sectoriales para captar el crecimiento sin concentrar excesivo riesgo individual; ejemplos señalados son el iShares MSCI GLB Semicndct A y el Vaneck Semiconductor ETF. La tesis subraya que estas compañías tienen potencial de crecimiento orgánico y resistencia frente a cambios geopolíticos.
Defensa y petróleo: seguridad y ciclo de recursos
El informe mantiene la preferencia por el sector defensa apoyado en el incremento de gasto militar tras los conflictos recientes, y en objetivos como el de la OTAN de elevar la inversión hasta el 5% del PIB en algunos países. Entre las favoritas figuran Rheinmetall, Leonardo, Thales, Lockheed Martin, RTX y fondos como DNB European Defense y el ETF Vaneck Defense. Por otro lado, la entrada de petróleo responde al repunte de precios impulsado por tensiones en Oriente Medio: Bankinter estima un Brent cercano a 85$ por barril y propone compañías como Repsol, ENI, Halliburton, Baker Hughes, SLB y fondos de materias primas como PIMCO Commodities.
Criterios de selección: bancos, utilities e infraestructuras
En banca la estrategia se apoya en la mejora de la demanda de crédito, el cambio positivo del margen de intereses y la recuperación de la banca de inversión; por ello se mantienen pesos en entidades como Santander, BBVA, CaixaBank, Intesa, Unicredit, JP Morgan. Las utilities e infraestructuras se valoran por su visibilidad de caja y por el aumento esperado de la demanda eléctrica ligado a la electrificación y la expansión de centros de datos: compañías recomendadas incluyen Enel, Iberdrola, RWE, Endesa, ACS, Ferrovial, Cellnex, Aena, Vinci. Para quienes prefieren gestión colectiva, el reporte sugiere fondos como FRANKLIN INFRASTRUCTURE VALUE FUND y ETFs sectoriales como X MSCI WORLD UTILITES y SPDR MSCI World Energy para exposición diversificada.
Riesgos y perspectivas macro
El informe subraya que el principal riesgo es la duración del choque en Oriente Medio y su impacto sobre la oferta de energía: un cierre prolongado del estrecho de Ormuz aumentaría la inflación y condicionaría el crecimiento. Bankinter mantiene expectativas de crecimiento de beneficios para 2026 y apunta potenciales de revalorización moderados (aprox. 10% en Europa, 13% en EEUU y hasta +18% en la bolsa española apoyada por bancos, transición energética e infraestructuras). Además, la entidad estima que el BCE no moverá tipos en 2026 mientras que la Reserva Federal podría recortar 25 pb hasta el rango 3,25%-3,50% si las condiciones lo permiten. Entre riesgos adicionales figuran la sobrevaloración de desarrolladores de IA no cotizados y la expansión de la deuda pública.