Cómo la escalada de las tasas de los minicréditos cambia el acceso a la liquidez inmediata

La explosión de las tasas en los minicréditos obliga a consumidores y reguladores a replantear un mercado que ofrece liquidez inmediata a un precio muy alto

En el mercado de préstamos de pequeña cuantía se ha producido un movimiento que preocupa tanto a asociaciones de consumidores como a reguladores. Según datos sectoriales, en 2026 se formalizaron 3.840.864 contratos de microcréditos por un volumen total de 1.236 millones de euros.

Al mismo tiempo, el interés aplicado a un producto estándar —un préstamo de 300 euros con plazo de devolución de 30 días— ha alcanzado una TAE media del 4.963%, la cifra más alta desde que existen registros, según la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin).

Subida histórica de tipos y respuesta del mercado

La escalada del precio de los minicréditos ha sido vertiginosa: la TAE del ejemplo típico subió desde el 3.417% del año anterior hasta niveles próximos al 4.963%. Las entidades parecen aprovechar el periodo previo a una nueva normativa para maximizar ingresos, ofreciendo mayores importes y reduciendo plazos.

El VII Barómetro de Asufin muestra que la cuantía mínima media ofrecida ha subido a 102 euros (frente a 92), y el importe máximo medio se ha incrementado hasta 1.017 euros. Al mismo tiempo, los plazos medios de devolución han caído a 12,3 días, desde los 17,2 días registrados en 2026, concentrando la oferta en operaciones de retorno inmediato.

Ejemplos y comparaciones que ilustran el coste real

Un ejemplo práctico ayuda a entender el impacto: financiarse con un minicrédito de 300 euros a 30 días puede suponer un coste para el consumidor de aproximadamente 111,42 euros, con una TAE media del 4.963,02%. Comparativamente, disponer de efectivo con una tarjeta de crédito puede costar 18,12 euros (TAE 101,89%) y financiar una compra aplazada 4,62 euros (TAE 19,97%). Es decir, el minicrédito puede ser casi 49 veces más caro que el retiro con tarjeta y hasta 249 veces más costoso que una compra financiada con tarjeta.

La reforma en trámite y las propuestas del Ejecutivo

Ante este escenario, el Consejo de Ministros aprobó en enero un anteproyecto de ley que regula los créditos al consumo, incluidos los microcréditos, las tarjetas revolving y los Préstamos rápidos en plataformas digitales. La propuesta fija un techo de interés del 4% para los créditos de alto coste y establece una comisión máxima del 5% con un límite absoluto de 30 euros. Además, la normativa impone que el coste total de un microcrédito no supere el de un préstamo a doce meses por el mismo importe y exige un periodo mínimo de devolución equivalente a al menos tres cuotas mensuales.

Propuestas concretas del ministro

El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha planteado la creación de dos regímenes de costes diferenciados para los préstamos al consumo y la eliminación de los microcréditos con plazos inferiores a tres meses. Desde el Ministerio ofrecen un ejemplo para visualizar la reducción del coste: un microcrédito de 300 euros a 30 días tiene hoy un coste promedio de 103 euros; con la nueva normativa, si se impone la devolución mínima en tres meses el coste máximo sería de 40 euros, y si el consumidor decide reembolsar a los 30 días, el coste sería de 20 euros.

Consecuencias para usuarios y riesgos del mercado

Las organizaciones de consumidores advierten del efecto negativo que estos productos generan en bolsillos vulnerables. Facua recomienda no recurrir a minicréditos salvo en situaciones estrictamente necesarias y pide comprobar condiciones para evitar intereses usureros o clausulas abusivas. La concesión irresponsable puede conducir al sobreendeudamiento y agravar la vulnerabilidad de quienes buscan liquidez inmediata.

Penalizaciones por demora y prácticas comerciales

Otro punto crítico son las penalizaciones por impago: muchas entidades aplican recargos diarios elevados y cargos fijos que incrementan la deuda. Asufin recoge ejemplos de tasas de demora próximas al 0,80% diario en Vivus, 1,20% en Wandoo, 1,40% en Dineocrédito y Dinevo, y 1,49% en Loaney. A estos porcentajes se suman comisiones fijas como los 30 euros de Moneyman, hasta 60 euros en Cashper o incluso 200 euros para nuevos clientes de Quebueno, elevando sustancialmente la deuda inicial.

A pesar del encarecimiento, la demanda no se ha desplomado: en 2026 las empresas asociadas a Aemip formalizaron 3.840.864 contratos. El importe medio por préstamo ha ido descendiendo: 371 euros en 2026, 346 euros en 2026 y 322 euros en 2026, lo que confirma que estos productos sirven principalmente como puente de liquidez a corto plazo. El plazo medio de uso se sitúa en 22,57 días sin extensiones y 31,65 días si se incluyen, y la ratio de aprobación de nuevos clientes se mantiene en el 16,30%, reflejando procesos de evaluación considerados exigentes por el sector.

Scritto da Elena Rossi

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