El VII Foro Internacional EXPANSIÓN celebrado los 19 y 20 de mayo reunió a líderes económicos, institucionales y empresariales para discutir cómo los recientes sacudones en la geopolítica y la aceleración de la inteligencia artificial están redefiniendo prioridades en Europa. En Alcalá de Henares se evaluó la confluencia entre conflictos internacionales —incluido el choque en Oriente Próximo y las tensiones en el Golfo Pérsico— y la necesidad de adaptar modelos productivos, financieros y de seguridad a un entorno más competitivo.
Los organizadores y moderadores, entre ellos Marco Pompignoli y Ana I. Pereda, recordaron que la situación exige resiliencia y reformas profundas. En las mesas intervinieron figuras como Enrico Letta, Amparo Moraleda y Óscar Fanjul, que forman parte del consejo asesor, y numerosos ejecutivos y responsables políticos aportaron diagnósticos y propuestas sobre cómo Europa debe acelerar su respuesta en tecnología, industria y Defensa.
Geopolítica: un escenario que condiciona la economía
Los ponentes dibujaron un mapa global marcado por crisis sucesivas: la pandemia, la invasión de Ucrania, la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca y los episodios bélicos en Oriente Próximo que han tensado las relaciones entre Estados y bloques. Rebeca Grynspan subrayó que la geopolítica y la geoeconomía están interconectadas y que cualquier conflicto tiene efectos transversales en mercados y suministros. A su vez, Ángel Ubide insistió en que una economía robusta y un sistema financiero sólido son indispensables para sostener la influencia internacional que reclama Europa.
Defensa: entre autonomía y alianzas
El debate sobre Defensa puso en primer plano la tensión entre la aspiración a una mayor autonomía europea y la realidad de las capacidades actuales. Andrius Kubilius alertó sobre riesgos de agresión y la necesidad de movilizar recursos; Rob Bauer señaló a Rusia como amenaza tangible que exige disuasión y preparación. Desde España, Hèctor Casado López destacó la solidez de la base industrial y la presencia operativa de las fuerzas españolas en misiones internacionales, mientras que José María Aznar recordó que la colaboración transatlántica sigue siendo determinante para la seguridad colectiva.
Cooperación industrial y reparto de programas
En la conversación industrial, Stefano Pontecorvo abogó por compartir programas de compras y capacidades entre países más que por fusiones inmediatas. Amparo Moraleda subrayó que integrar la IA en el sector aeroespacial y de Defensa requerirá talento cualificado y una inversión sostenida. En este contexto, la discusión incluyó la noción de responsabilidad estratégica, término usado para describir cómo complementar capacidades en vez de buscar una independencia absoluta en áreas donde la interdependencia es inevitable.
La inteligencia artificial como eje económico y geopolítico
La inteligencia artificial emergió como el tema central: una tecnología transversal que está cambiando modelos de negocio y líneas de competitividad. Ejecutivos como Carlos Torres y Gonzalo Gortázar defendieron que Europa debe liderar en adopción e inversión para elevar productividad y mantener empleo cualificado. Pablo Isla y otros ponentes insistieron en que la escala de inversión necesaria es inédita y que aún estamos en fases iniciales de un proceso de transformación profundo.
Usos prácticos y riesgos
Se expusieron aplicaciones concretas: aseguradoras que anticipan insatisfacción de clientes con analítica avanzada, compañías eléctricas que convierten redes en plataformas informativas y administraciones que emplean avatares conversacionales para mejorar servicios públicos. Al mismo tiempo, expertos como Carme Artigas advirtieron sobre los riesgos en ciberseguridad y la necesidad de marcos regulatorios; la infraestructura geopolítica que supone la IA exige normas y consensos para mitigar usos perjudiciales.
Oportunidades tecnológicas
Además de la IA, la computación cuántica se mencionó como la siguiente frontera donde Europa aún puede competir. Voces como Markus Pflitsch señalaron la urgencia de no repetir rezagos históricos en tecnologías críticas. Emilio Gayo ofreció una lectura pragmática: la IA será más eficaz para mejorar servicios y crear ofertas que para reducir costes a corto plazo, y su adopción debe combinar innovación con protección de derechos y seguridad.
Conclusión
El foro dejó claro que Europa necesita acelerar su integración estratégica en tecnología, industria y Defensa sin renunciar a sus valores. La combinación de IA, tensiones geopolíticas y la presión competitiva de Estados Unidos y China obliga a diseñar respuestas coordinadas: inversión, formación de talento y marcos regulatorios sólidos. Solo con una acción conjunta y ambiciosa la Unión Europea podrá aspirar a ser protagonista en la próxima fase de la economía global.
