Más de 6,8 millones de andaluces están llamados a las urnas y, en el trasfondo, se dibuja una comunidad que ha vivido una transformación profunda desde el referéndum de febrero de 1980. La región ha dejado atrás muchos estereotipos gracias a un proceso de convergencia económica que se ha acelerado en los últimos años: entre 2018 y 2026 el PIB real creció un 12,9%, frente al 12,3% de la media española, y solo en 2026 avanzó un 3,2% frente al 2,8% del conjunto del país. Esta mejora no borra las asignaturas pendientes, pero sí dibuja a una Andalucía menos dependiente de modelos tradicionales y más orientada a la competitividad.
El progreso se aprecia en indicadores concretos: en 2026 nacieron 21.560 nuevas empresas en la comunidad y el número de afiliados a la Seguridad Social alcanzó los 3,62 millones, la cifra más alta registrada. Las exportaciones tocaron un récord de 40.422 millones de euros, y Andalucía fue la única de las tres grandes regiones exportadoras que cerró el ejercicio con superávit comercial. Sin embargo, la economía andaluza sigue sustentándose en sectores tradicionales y el reto pasa por consolidar el avance hacia actividades de mayor valor añadido.
Crecimiento económico y transformación productiva
La transformación no ha sido casual: responde a políticas y a cambios en el tejido productivo que han favorecido a la iniciativa privada y la inversión. La región ha apostado por la tecnología, la innovación y la modernización industrial, lo que se reflejó en un incremento del índice de producción industrial del 8,8% en 2026, por encima del 1,3% nacional. A pesar de ello, la industria manufacturera representa alrededor del 7,4% del PIB andaluz frente al 11,9% del conjunto de España, por lo que la reindustrialización sigue siendo una prioridad para orientar la economía hacia sectores de mayor productividad.
Empresa, empleo y exportaciones
El tejido empresarial se ha renovado y el mercado laboral ha creado empleo neto, aunque la tasa de paro continúa elevada, en torno al 14,7%, casi cuatro puntos por encima de la media nacional. Sectores como la construcción, la agricultura y la hostelería sufren déficit de mano de obra. La patronal, la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), presidida por Javier González de Lara, reclama medidas que fortalezcan el entorno productivo, incentiven la colaboración público-privada y alineen la formación con las necesidades empresariales para atraer y retener talento.
Desequilibrios territoriales y sociales
Pese al avance global, persisten desequilibrios que condicionan el potencial de crecimiento: la dispersión de infraestructuras entre las ocho provincias limita la movilidad y la conectividad, y el modelo turístico sigue concentrado en volumen más que en calidad. El sector primario conserva un peso elevado —cerca del 6,5% del PIB versus el 2,7% de la media española—, lo que refleja la importancia de sectores tradicionales en la economía regional y la necesidad de diversificación para reducir la vulnerabilidad frente a ciclos estacionales.
Salud pública, vivienda y energía
Entre las preocupaciones ciudadanas, la sanidad aparece como el problema principal según el barómetro del Centro de Estudios Andaluces, seguido por el acceso y precio de la vivienda y el paro, todos con porcentajes por encima del 21%. Además, el desarrollo de infraestructuras eléctricas resulta esencial para aprovechar el potencial de las energías renovables y ganar competitividad industrial. En conjunto, estos retos requieren soluciones coordinadas que combinen inversión, planificación y políticas públicas eficaces.
Políticas y prioridades para la próxima legislatura
La agenda que plantean agentes públicos y privados se centra en cinco ejes: impulsar la reindustrialización hacia actividades de alto valor añadido; mejorar la productividad mediante formación y digitalización; reforzar las conexiones territoriales para reducir desequilibrios; promover un turismo de calidad; y solucionar cuellos de botella en sanidad y vivienda. Estas medidas buscan consolidar la senda de convergencia iniciada y transformar el crecimiento reciente en desarrollo sostenible y distribuido por todo el territorio.
Conclusión
Andalucía ha recorrido un tramo relevante en las últimas décadas y las cifras de PIB, creación de empresas y exportaciones lo confirman, pero el futuro dependerá de la capacidad para atacar desequilibrios históricos y construir un tejido productivo más avanzado. Si la próxima legislatura atiende los ejes señalados, la región podrá transformar el impulso actual en una convergencia más rápida y sólida con las comunidades más dinámicas del país.