Diez años después del referéndum del Brexitel Reino Unido se encuentra en un momento de reflexión profunda sobre su relación con la Unión Europea. Mientras el Gobierno laborista busca un acercamiento cauteloso, el partido Reform UK, líder en las encuestas, promete un rumbo opuesto si llega al poder.
El 23 de junio de 2016, el 51,9% de los británicos votó a favor de salir de la UE, mientras que el 48,1% se inclinó por permanecer. La victoria del leave fue más pronunciada en Gales e Inglaterra, excepto en Londres. Aunque el Brexit no ha sido un desastre económico, su impacto negativo es innegable.
El costo económico del Brexit
La promesa de controlar la inmigración y mejorar los servicios públicos no se ha cumplido. Por ejemplo, la afirmación de que dejar de pagar los 18.800 millones de libras anuales a la UE permitiría destinar 350 millones de libras semanales al sistema de salud pública se ha revelado falsa. Las listas de espera han aumentado y varios hospitales enfrentan graves problemas estructurales.
El impacto económico del Brexit es difícil de medir debido a la coincidencia con la pandemia de COVID-19, pero todos los estudios coinciden en un golpe significativo. El Banco de Inglaterra estima que el PIB británico es un 6% menor de lo que habría sido si el país hubiera permanecido en la UE. La ministra de Hacienda, Rachel Reeves, citó un informe que sugiere un crecimiento entre un 6% y un 8% menor hasta 2026 debido al Brexit.
El acercamiento del Gobierno laborista
Tras la salida efectiva de la UE el 31 de enero de 2026 y la entrada en vigor de las nuevas reglas comerciales el 1 de enero de 2026, el tema del Brexit ha seguido presente en la política británica. El Partido Laborista, con su mayoría absoluta, ha apostado por restablecer las relaciones con la UE, en contraste con la postura de alejamiento de los conservadores.
En mayo de 2026, Reino Unido y la UE cerraron un acuerdo en Londres sobre seguridad y alimentación, aunque con varios aspectos pendientes. El próximo 22 de julio está prevista otra reunión de alto nivel en Bruselas. Uno de los puntos clave es la movilidad de jóvenes entre 18 y 30 años para estudiar y trabajar, incluyendo que los universitarios de la UE paguen las mismas tasas que los británicos. Otro es la participación de Reino Unido en el programa de defensa comunitario Safe, dotado con 150.000 millones de libras.
El futuro político y el posible retorno
El programa electoral del líder laborista Starmer establece claramente que, bajo su gobierno, Reino Unido seguirá fuera de la UE, aunque busca restablecer la relación. Sin embargo, el alcalde de Manchester, Andy Burnham, podría desafiar a Starmer y impulsar un acercamiento con menos líneas rojas si gana el liderazgo del partido.
Las últimas encuestas indican que un 57% de los británicos considera un error la salida de la UE, y un 55% apoyaría la vuelta, aunque esta aprobación caería al 35% sin las excepciones de las que disfrutaba Londres antes. El exnegociador de la UE para el Brexit, Michel Barnier, ha declarado que no ve obstáculos insuperables para un posible reingreso, aunque miembros como Polonia se muestran más duros.
Un regreso a la UE obligaría a Londres a ponerse en la cola y podría requerir más de diez años, una eternidad en el contexto de las proyecciones electorales actuales. Reform UK, líder en las encuestas, promete deshacer cualquier acercamiento con la UE si llega al poder en 2029.
El debate sobre el posible retorno de Reino Unido a la UE sigue abierto, con expertos como Anand Menon y Tomasz Michalski sugiriendo que cualquier proceso sería gradual más que un cambio radical. Mientras tanto, el país sigue dividido entre quienes ven el Brexit como un error y quienes defienden la decisión de 2016.



