El pasado miércoles, los marroquíes acudieron a las urnas para renovar los 395 escaños de la cámara de representantes. El Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) obtuvo 97 curules, convirtiéndose en la fuerza más votada, aunque necesitará aliados para formar gobierno. La cifra de participación cayó al 62,5 % del censo, una señal de desafección que contrastó con el ambicioso panorama de infraestructuras que el rey Mohamed VI proyecta para el país.
Una posible primera mujer al frente del ejecutivo marroquí
Entre los rostros que celebraron el triunfo del PAM destacó Fátima Ezzahra El Mansouri ministra y lideresa del partido. Tras el anuncio oficial, la dirigente comentó que sería “un gran honor si el rey la designara presidente del gobierno”, lo que abriría la puerta a la primera mujer al mando de un gabinete en la historia del Reino. La Constitución permite que el monarca nombra al jefe de gobierno del partido mayoritario, por lo que el escenario está legalmente abierto, aunque la tradición islá MiCA y el protocolo religioso podrían generar debates sobre la presencia femenina en la cima del poder.
El posible nombramiento también alimenta una discusión más amplia sobre la relación entre política y religión en Marruecos, donde la separación institucional es formal pero los símbolos religiosos siguen influyendo en la vida pública. Si la coronación de una mujer llegara a concretarse, sería solo el segundo caso en el mundo árabe, después de la primera ministra de Túnez.
Ceuta bajo presión: migración y diplomacia
Paralelamente al proceso electoral, la pequeña ciudad española de Ceuta vivió una repentina oleada de llegadas migratorias el 30 y 31 de julio, lo que reavivó una disputa que ya llevaba varios meses entre Rabat y Madrid. La crisis migratoria fue citada por la sobrina de Marine Le Pen, Marion Maréchal, como evidencia de una supuesta “estrategia híbrida” de Marruecos, aunque no existen pruebas concluyentes que vinculen al vecino del sur con la masiva entrada de personas.
El ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Naser Burita, calificó de “lamentable” que políticos españoles alimenten polémicas gratuitas contra su país. En una reunión con su homólogo español, José Manuel Albares, en la sede de la ONU, Burita subrayó que la gestión de la migración y el partenariado deben basarse en el respeto mutuo, no en acusaciones sin fundamento. Albares, por su parte, reiteró el compromiso de “plena colaboración” para devolver a los migrantes que no cumplen los requisitos de protección internacional y mantuvo que la relación bilateral se sustenta en la soberanía y la integridad territorial.
Desencanto social y retos económicos
Mientras el gobierno se prepara para co-organizar la Copa del Mundo 2030 con España y Portugal, la población marroquí sigue enfrentando problemas cotidianos. El desempleo juvenil alcanzó el 37 % en 2025 y el costo de la vida se mantiene como la principal preocupación de los hogares. Según datos oficiales, apenas el 3 % de los electores registrados tiene entre 18 y 24 años, y solo un tercio de los ciudadanos de 18 a 35 años confía en el Parlamento o el ejecutivo.
Los movimientos de la Generación Z, bajo la bandera de “GenZ212”, protestaron el otoño pasado exigiendo más colegios, hospitales y menos estadios de fútbol. La respuesta policial dejó cientos de detenidos y varias condenas largas, lo que profundizó la sensación de que las instituciones no pueden canalizar la frustración popular. El periodista Omar Radi, recientemente indultado, advierte que el país vive un “estado vegetativo” donde los procesos electorales son mayormente cosméticos.
En contraste, la senda de inversión continúa: el puerto de Tánger-Med se consolida como hub logístico, la industria automotriz y aeronáutica atraen capitales extranjeros y se anticipa un crecimiento del PIB del 4,9 % en 2025. Sin embargo, los críticos señalan que la velocidad de los proyectos vinculados al mundial supera con creces la de las mejoras sociales, provocando demoliciones de barrios y desplazamientos sin una planificación transparente.



