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12 agosto 2026

Análisis de la inflación de julio en Estados Unidos y su efecto en la Reserva Federal

La inflación en Estados Unidos registró una ligera caída en julio, situándose en el 3,4%. Este dato crucial influirá en las próximas decisiones de la Reserva Federal.

Análisis de la inflación de julio en Estados Unidos y su efecto en la Reserva Federal

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Estados unidos ha mostrado una ligera moderación en julio, alcanzando el 3,4% interanual, frente al 3,5% registrado en junio. Este dato, publicado por la Agencia de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo, refleja una tendencia a la baja en la inflación, aunque con matices importantes.

La energía continuó siendo un factor clave, con un aumento interanual del 14,7%, aunque menos pronunciado que en meses anteriores. Por otro lado, los alimentos mantuvieron su ritmo de subida, con un incremento del 3%. El IPC subyacente que excluye la volatilidad de la energía y los alimentos frescos, se situó en el 2,5%, una décima menos que en junio.

El oro alcanza máximos de dos meses ante la moderación inflacionaria

El precio del oro experimentó un repunte superior al 1% este miércoles, alcanzando los u$s4.413,69 por onza. Este movimiento se atribuye directamente a la publicación del IPC de Estados Unidos, que confirmó las expectativas del mercado. La moderación de las presiones inflacionarias debilita el argumento para que la Reserva Federal proceda con un nuevo aumento en sus tasas de interés.

La herramienta FedWatch de CME indica que la probabilidad de un ajuste de 25 puntos básicos en la tasa de interés se sitúa actualmente en un 38%, una disminución significativa respecto a días anteriores. Este escenario de tasas de interés potencialmente más estables favorece a los activos refugio como el oro, que no generan rendimiento pero se benefician de la menor rentabilidad de otros instrumentos financieros.

Impacto en el mercado argentino

En el contexto argentino, esta tendencia alcista del oro puede tener implicaciones relevantes. Un oro fuerte puede actuar como un ancla de valor frente a la volatilidad del peso argentino y la incertidumbre económica. Los inversores y productores agropecuarios podrían ver en el oro una alternativa interesante para diversificar sus carteras, especialmente ante la persistente inflación interna y las fluctuaciones del tipo de cambio.

Los metales preciosos acompañaron esta tendencia, con la plata al contado subiendo un 2,5% a u$s66,26 por onza, el platino ganando un 1,3% a u$s1.767,70, y el paladio aumentando un 2,1% a u$s1.389. La fortaleza generalizada de los metales preciosos subraya la búsqueda de refugio y valor en los mercados internacionales, un comportamiento que podría resonar en la región.

Expectativas y escenarios futuros

El mercado afronta una de las publicaciones macroeconómicas más importantes del mes. El IPC de Estados Unidos correspondiente a julio se conoció el miércoles 12 de agosto y llegó apenas unos días después de un informe laboral que modificó de manera importante las expectativas sobre la Reserva Federal.

Las nóminas no agrícolas disminuyeron en 23.000 empleos en julio, frente a una expectativa de aumento de 80.000 puestos, mientras el empleo privado avanzó en 30.000. La tasa de desempleo se mantuvo en el 4,1%, pero la debilidad del dato fue suficiente para reducir las apuestas por una subida de tasas en septiembre.

El mercado espera una nueva desaceleración de la inflación estadounidense. Para el índice general, se espera una subida del 0,1% mensual y del 3,4% interanual, frente al 3,5% registrado en junio. En el caso del IPC subyacente, el mercado espera un avance del 0,2% mensual y una moderación hasta el 2,5% interanual, desde el 2,6% anterior.

Las estimaciones del Federal Reserve Bank of Cleveland se encuentran prácticamente alineadas con estas previsiones. Su modelo de nowcasting apuntaba a un IPC mensual de aproximadamente 0,09% y una tasa anual del 3,42%, mientras el IPC subyacente se situaría cerca del 0,21% mensual y 2,52% interanual.

La diferencia entre una lectura cercana al consenso y una sorpresa de apenas unas décimas puede ser importante, porque el mercado está intentando determinar si la debilidad del empleo es suficiente para impedir una nueva subida de tasas.

El informe anterior había mostrado una moderación considerable de las presiones inflacionarias. El IPC de junio cayó un 0,4% mensual, mientras la inflación anual retrocedió desde el 4,2% de mayo hasta el 3,5%. La inflación subyacente permaneció sin cambios en términos mensuales y bajó hasta el 2,6% interanual. Una parte importante de esa mejora estuvo relacionada con la energía, los precios energéticos disminuyeron un 5,7% mensual, mientras la gasolina cayó un 9,7%.

Este factor puede ser menos favorable en julio, dado que el reciente repunte del precio del petróleo implica que el efecto desinflacionario de la energía puede comenzar a perder fuerza. Por ello, aunque el mercado espera una nueva moderación de la inflación anual, la composición del informe será probablemente tan importante como la cifra general. Especial atención recibirá la inflación de servicios, porque las estimaciones contemplan que los servicios subyacentes puedan volver a avanzar alrededor de un 0,3% mensual, después de haberse mantenido prácticamente sin cambios entre mayo y junio.

Una inflación general moderada acompañada de una aceleración de los servicios podría permitir que los miembros más restrictivos de la Reserva Federal mantuvieran abierta la posibilidad de una subida en septiembre.

La reunión de julio dejó una Reserva Federal dividida y el banco central mantuvo el rango objetivo de las tasas entre 3,50% y 3,75%, pero tres miembros votaron a favor de un incremento de 25 puntos básicos. Desde entonces, la situación se ha vuelto más compleja, dado que hay, por un lado, el informe de empleo que cuestiona la fortaleza del mercado laboral. Además de la caída de 23.000 puestos en julio, otros indicadores han ofrecido señales mixtas, el componente de empleo del ISM de servicios permaneció por debajo de 50 y ADP mostró un crecimiento de empleo de 44.000 puestos. Por otro lado, la inflación continúa por encima del objetivo y el reciente repunte de los precios energéticos introduce un nuevo elemento de incertidumbre.

La cuestión para la Fed ya no es únicamente si la inflación continúa elevada, sino si merece la pena endurecer todavía más las condiciones financieras cuando el mercado laboral comienza a enfriarse. Una segunda lectura consecutiva de inflación moderada podría prácticamente sacar del escenario una subida en septiembre, sin embargo, si la inflación de servicios vuelve a acelerarse, la posibilidad de un incremento de tasas podría permanecer abierta.

Autor

Marta Ruiz