En un mundo donde la digitalización avanza a pasos agigantados, las criptomonedas parecen haber quedado rezagadas como método de pago en la zona euro. Según los últimos datos del Banco Central Europeo (BCE) solo el 0,2% de los comercios online acepta criptomonedas, un porcentaje que refleja su escasa adopción en comparación con otros métodos de pago.
La encuesta del BCE, realizada en 2026, revela un panorama donde el efectivo y los pagos móviles dominan el escenario, dejando a las criptomonedas en un segundo plano. Este estancamiento contrasta con el crecimiento exponencial de otras formas de pago digital, como las tarjetas y los monederos electrónicos.
La encuesta del BCE: un reflejo de la realidad comercial
El BCE encuestó a 8.205 empresas de los 21 países de la zona euro, abarcando sectores como el comercio minorista, hostelería, arte y entretenimiento. Los resultados muestran una clara preferencia por métodos de pago tradicionales y consolidados. Entre los vendedores online, el 82% acepta tarjetas de pago y el 74% transferencias bancarias, mientras que solo el 0,2% acepta criptoactivos como BitcoinEther y Tether.
En los establecimientos físicos, la situación no es muy diferente. La aceptación de criptomonedas se mantiene por debajo del 1% tanto en 2026 como en 2026. En contraste, los pagos móviles han experimentado un crecimiento notable, alcanzando el 68% en 2026, frente al 36% de dos años antes. Los pagos instantáneos y los monederos digitales, como Apple Pay y Google Pay son las opciones móviles más habituales.
Factores que influyen en la elección de los métodos de pago
La preferencia de los consumidores es el factor más importante que las empresas consideran al elegir qué métodos de pago aceptar, según el 26% de las empresas encuestadas. La seguridad le sigue con un 22% mientras que la facilidad de uso queda en tercer lugar, con un 15%.
El efectivo sigue contando con un amplio apoyo por parte de los comercios, a pesar del aumento de la adopción de los pagos digitales. El BCE descubrió que el 92% de las empresas que aceptan dinero en efectivo esperan seguir haciéndolo durante cinco años. Solo el 6% pensaba dejar de aceptarlo, mientras que el 2% aún no lo tenía claro.
Diferencias regionales y limitaciones de la encuesta
Los resultados por países muestran diferencias más marcadas. Entre las pequeñas y medianas empresas, el 51% de las empresas de Chipre que aceptan efectivo podrían dejar de hacerlo. Grecia le sigue con un 23% mientras que Bulgaria alcanza el 18%.
La encuesta también puso de manifiesto una limitación en la medición de la aceptación de las criptomonedas. El cuestionario preguntaba si los comercios aceptaban criptoactivos, citando como ejemplos Bitcoin, Ether y Tether. No clasificaba por separado los servicios de pago que convierten las criptomonedas en moneda fiduciaria antes de la liquidación al comercio. Esta distinción es importante porque puede que algunas empresas nunca reciban directamente criptoactivos.
El informe no calculó ninguna diferencia potencial entre estas medidas, lo que limita las conclusiones sobre por qué la adopción siguió siendo baja entre las empresas encuestadas. Además, el BCE no identificó la regulación como motivo por el que las empresas rechazaran los pagos con criptomonedas.
El marco regulatorio de la UE y el euro digital
La Unión Europea ya regula los criptoactivos a través del Reglamento sobre los mercados de criptoactivos. Este marco normativo abarca los criptoactivos regulados y los proveedores de servicios relacionados. Sin embargo, la estructura jurídica difiere de la del euro digital que tiene previsto el BCE.
El BCE describe el euro digital como dinero del banco central en lugar de como un criptoactivo. Complementaría al efectivo y facilitaría los pagos en línea, fuera de línea, en tiendas físicas y entre particulares. Las propuestas de la Comisión Europea también han abordado de forma diferente la aceptación por parte de los comercios, proponiendo que el euro digital tenga curso legal.
Mientras las criptomonedas luchan por ganar terreno en el ámbito comercial, el BCE avanza en el desarrollo del euro digital, una moneda digital de banco central diseñada para complementar el efectivo y preservar el papel del euro. Este proyecto refleja la voluntad de las instituciones europeas de adaptarse a la evolución de los métodos de pago, aunque las criptomonedas, por ahora, parecen quedarse atrás.



