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23 junio 2026

Hogueras de Alicante 2026: masificación, clima y financiación en la antesala del centenario

Las Hogueras de Alicante, en su camino hacia el centenario, se enfrentan a desafíos como la masificación, el cambio climático y la financiación.

Hogueras de Alicante 2026: masificación, clima y financiación en la antesala del centenario

Las Hogueras de Alicante una de las fiestas más emblemáticas de España, se preparan para celebrar su centenario en 2028. Sin embargo, en 2026, la ciudad se enfrenta a una serie de desafíos que ponen a prueba la organización y la tradición de esta celebración. Desde la masificación turística hasta el cambio climático y los problemas de financiación las Hogueras deben adaptarse a los nuevos tiempos para mantener su esplendor.

En 1928, Alicante contaba con poco más de 70.000 habitantes, una cifra que contrasta con los más de 366.000 empadronados en 2026. La ciudad ha crecido no solo en población, sino también en su configuración urbana y en su movilidad. Un dato revelador es que en 1930, toda la provincia de Alicante contaba con solo 827 vehículos a motor, una cifra que hoy parece casi anecdótica.

El origen turístico de las Hogueras

Una característica que a menudo se pasa por alto es que las Hogueras de Alicante fueron concebidas desde su origen como un atractivo turístico. A diferencia de otras festividades que surgieron de tradiciones ancestrales, las Hogueras fueron ideadas por José María Py, un gaditano afincado en Alicante, inspirado en las Fallas de València. La idea era construir monumentos de cartón-piedra y quemarlos en torno al solsticio de verano, en el día de San Juan.

Paradójicamente, en la actualidad, la ciudad prohíbe quemar hogueras en sus playas durante la Noche de San Juan, argumentando que «no es tradición». Sin embargo, todos saben que la verdadera razón es la necesidad de concentrar los recursos en la quema de los más de 90 monumentos que se realizan en la ciudad. Esta decisión ha generado un debate sobre la autenticidad de las tradiciones y cómo estas evolucionan con el tiempo.

El impacto del cambio climático

El cambio climático es otro de los grandes retos que enfrentan las Hogueras. Aunque siempre ha hecho calor en estas fechas, los registros de calor extremo se están acumulando en los últimos años. Este fenómeno tiene un impacto directo en una fiesta que se vive principalmente en la calle.

El calor extremo obligó a la Federación de Hogueras a retrasar 45 minutos el inicio de la segunda jornada de la Ofrenda de Flores que comenzó a las 18:45 en lugar de las 18:00. Este ajuste en el horario es un claro indicio de que el clima ya no es un factor secundario, sino un elemento clave en la planificación de los eventos. Además, se han implementado medidas como la distribución gratuita de sombreros y abanicos, así como consejos reiterados para que el público se proteja del sol y se hidrate.

La mascletà de Luceros que se dispara a las 14:00, es otro de los eventos que ha generado controversia. Algunos colectivos han llevado el caso a los juzgados para que el espectáculo pirotécnico se traslade debido al teórico perjuicio a la fuente de Bañuls. Sin embargo, el Ayuntamiento insiste en que la plaza es el lugar ideal, aunque su configuración ha llevado a establecer límites de aforo para garantizar la seguridad de los asistentes.

La masificación y sus consecuencias

La masificación turística es otro de los desafíos que enfrentan las Hogueras. La ciudad, que en sus inicios buscaba atraer visitantes, ahora se ve desbordada por ellos. Este año, por primera vez, la Policía impidió el paso a los vecinos de los portales cercanos a la plaza de Luceros media hora antes del inicio de la mascletà para evitar avalanchas.

La afluencia masiva de personas también ha desbordado a los servicios de limpieza, que no han podido mantener el ritmo. Las calles amanecieron llenas de residuos y con un olor inconfundible a orines. El Ayuntamiento se vio obligado a negociar in extremis para evitar una huelga de los trabajadores de la limpieza que habría paralizado la ciudad. Este problema refleja la necesidad de un refuerzo estructural en los servicios de limpieza para hacer frente a la masificación.

La financiación: un reto constante

La financiación es otro de los grandes retos que enfrentan las Hogueras. Este año, las quejas por la tardanza de las subvenciones han sido constantes. Los problemas de costes se han colado incluso en los monumentos, donde no faltan las sátiras políticas que denuncian la escasez de recursos. Se pide más dinero para los premios de las mascletaes, para los fuegos artificiales y para la construcción de los monumentos.

Los racós se llenan de anuncios publicitarios, una fórmula que, aunque pueda sonar mercantilista, no se aleja del propósito original de los fundadores: ver en las Hogueras una herramienta de promoción y prosperidad para la ciudad. Sin embargo, la financiación pública cada vez más ajustada pone en riesgo la sostenibilidad de la fiesta.

En el plano político, la financiación de la fiesta implica a varias administraciones. El Ayuntamiento de Alicante, gobernado por el PP, y la Generalitat Valenciana, en manos del pacto PP-Vox, comparten responsabilidades presupuestarias. Las demandas de la Federación chocan con unos recursos públicos limitados y una planificación que, a menudo, llega tarde. La próxima negociación de las ayudas para 2027 será una prueba de fuego.

Autor

Marta Ruiz