La Comisión Europea ha presentado un ambicioso paquete de reformas fiscales con el objetivo de fortalecer a las multinacionales europeas y estimular la inversión en investigación y desarrollo (I+D). Estas medidas, que incluyen la eliminación de impuestos en transferencias intraempresariales y deducciones del 100% en gastos de I+D, buscan simplificar la burocracia y aumentar la competitividad del continente.
La propuesta, liderada por el comisario de Fiscalidad, Wopke Hoekstra y el comisario de Economía, Valdis Dombrovskis bajo la dirección de Ursula von der Leyen busca crear un entorno más atractivo para las empresas en la Unión Europea.
Simplificación de impuestos en transferencias intraempresariales
Una de las principales medidas propuestas es la eliminación de los impuestos en los pagos de dividendosintereses y regalías entre empresas de un mismo grupo que operen en distintos países de la UE. Aunque esta exención ya está contemplada en la legislación actual, la burocracia y los trámites complejos desincentivan a las empresas a reclamar la devolución de estos impuestos.
Actualmente, los países miembros retienen estos pagos de forma preventiva y establecen procedimientos engorrosos que pueden alargar la devolución hasta dos años. «Bajo el modelo actual, simplemente no vale la pena el esfuerzo, porque terminar costándote más de lo que podrás recuperar», señalan fuentes comunitarias. Esta situación afecta especialmente a las medianas empresas desincentivando su crecimiento transnacional.
Para corregir esta situación, la nueva propuesta legislativa plantea prohibir a los Estados miembros la exigencia de autorizaciones previas y apuesta por un modelo de autoevaluación de las empresas, con controles posteriores para evitar fraudes. «Se acabaron los largos trámites iniciales. Ya no será necesario lidiar con complejos y engorrosos procedimientos de reembolso que, en ocasiones, tardan años en completarse», aseguró Wopke Hoekstra.
La medida también amplía el espectro de las operaciones transnacionales que pueden beneficiarse de la exención de impuestos en origen. Las leyes actuales solo protegen los pagos entre empresas con un nivel de participación significativo, como poseer un mínimo de entre el 10% o el 25% de las acciones, pero la nueva propuesta eliminaría estos umbrales.
Debido a las ramificaciones importantes para los países que actualmente cobran estas retenciones, se propone que la medida entre en vigor ocho años después de la adopción de los cambios sobre la directiva. Si la aprobación final se produce en los tiempos habituales de Bruselas, de alrededor de un año tras conocerse la propuesta de la Comisión, las empresas no comenzarán a ver los beneficios hasta 2035.
Se estima que esta medida generará ahorros y beneficios de aproximadamente 5.300 millones de euros anuales repartidos entre una reducción de los costes burocráticos y la exención real de los impuestos sobre la transferencia de recursos entre las empresas. Esta iniciativa es parte de un paquete más amplio de medidas tributarias con el que la Comisión espera ahorrar a las empresas más de 8.000 millones al año.
Deducción fiscal del 100% en gastos de I+D
La Unión Europea necesita más inversión en investigación y desarrollo (I+D), y Bruselas se inclina por abrir la mano en materia fiscal para estimularla. En la nueva propuesta legislativa, el Ejecutivo comunitario propone establecer un estándar común a toda la UE por el que se permitirá la deducción total del gasto en algunos activos dedicados a I+D.
Las empresas podrán restar de su base imponible el 100% del coste de la inversión en activos tangibles, específicamente en plantas, maquinaria y otros equipos utilizados directamente para realizar I+D o para dar soporte a instalaciones de investigación.
«La ausencia de un marco común de la Unión para el tratamiento fiscal de los gastos en I+D contribuye a la fragmentación entre los Estados miembros y puede distorsionar o desalentar las decisiones de inversión y la innovación en el mercado interior», reconocen desde la Comisión Europea. Esta situación produce una pérdida de competitividad clara frente a otras regiones más armonizadas como Estados Unidos.
Si los nuevos cambios acaban llegando a buen puerto con el visto bueno del Consejo de la UE, esta deducción del 100% se convertirá en una cota mínima para el continente. Se propone como una cota mínima con el objetivo de que los países que, a través de otros instrumentos, permitan deducciones incluso mayores de activos bonificados concretos, como inversiones verdes, puedan mantener sus esquemas.
Las empresas podrán elegir dos modalidades de deducción: inmediata en el mismo periodo impositivo en el que se realiza el gasto o repartida en cualquiera de los cuatro periodos impositivos posteriores. De esta forma, las empresas podrán optar por la fórmula más favorable en función de la evolución de su base imponible.
Para evitar abusos, el estándar que quiere introducir la Comisión Europea exige que los activos sujetos a la deducción total se utilicen de forma exclusiva y continua para I+D durante un periodo mínimo de tres años. Según explican fuentes comunitarias, si el activo se vende o se deja de emplear antes de tiempo de forma exclusiva para el desarrollo, la empresa perdería la deducción ofrecida.
Se estima que la armonización y el fomento de la I+D impulsarán el PIB de la UE en aproximadamente un 0,2% anual, proporcionando un estímulo significativo a la economía europea. Además, en términos de costes administrativos, la medida supondrá para las empresas un ahorro de unos 265 millones de euros al año.
«Estas medidas harán de Europa un lugar más atractivo y accesible para invertir, innovar y hacer negocios. En otras palabras, aumentar la competitividad de Europa, sin comprometer lo más importante: preservar las salvaguardias esenciales contra la elusión y la evasión fiscal», expresó Valdis Dombrovskis.

