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19 mayo 2026

China y Rusia negocian Power of Siberia 2 para reforzar sus lazos energéticos

Putin busca concretar acuerdos energéticos con Xi Jinping, con el gasoducto Power of Siberia 2 como eje de las conversaciones

China y Rusia negocian Power of Siberia 2 para reforzar sus lazos energéticos

La llegada de Vladimir Putin a Pekín marca otra etapa en la relación estratégica con China, en un momento en que la cooperación energética ocupa el centro de la agenda. Tras una visita reciente del presidente estadounidense, la presencia del líder ruso subraya la importancia que Pekín tiene como interlocutor clave. En el trasfondo, el proyecto del gasoducto Power of Siberia 2 —con una capacidad anunciada de 50.000 millones de metros cúbicos anuales— vuelve a situarse como prioridad para Moscú.

El Kremlin califica la cita como una oportunidad para dar un paso sustancial en petrolero y gas, y la delegación rusa viajará con una agenda amplia, que incluye la firma de múltiples documentos. Las negociaciones no solo son técnicas: combinan intereses comerciales con mensajes políticos sobre un orden internacional más multipolar y la estrecha sintonía entre Xi Jinping y Putin.

Power of Siberia 2: el núcleo de las negociaciones

El proyecto del gasoducto PS2 conecta yacimientos rusos hacia el mercado asiático y se considera por muchos analistas como la vía más realista para compensar pérdidas en ventas a Europa tras el aislamiento occidental. Rusia y China firmaron un memorando sobre la construcción en septiembre, y equipos de Gazprom han trabajado en los diseños técnicos desde entonces. Sin embargo, persiste un bloqueo en torno al precio y al compromiso de volumen que Pekín asumiría.

Obstáculos técnicos y comerciales

Entre las principales fricciones figura la exigencia china de recibir gas a niveles de precio comparables a las tarifas domésticas fuertemente subvencionadas en Rusia. Además, fuentes cercanas a las negociaciones apuntan a la inquietud de Pekín sobre si la demanda de gas ya ha alcanzado un techo y, por tanto, su reticencia a asumir un contrato de largo plazo. Todo esto pone en evidencia que, pese al interés estratégico, quedan diferencias sustanciales por resolver.

Presiones económicas que empujan el acuerdo

La urgencia rusa tiene raíces económicas claras: la guerra en Ucrania y las sanciones han reducido ingresos y aumentado la presión sobre las cuentas públicas, con un déficit presupuestario que se ha ampliado y una caída marcada de los ingresos por exportaciones energéticas. Expertos como Alexander Gabuev han señalado que China necesita diversificar sus fuentes y que Rusia busca nuevas entradas de divisas. A su vez, Pekín ha aumentado sus compras de crudo ruso —según algunos cálculos, con subidas porcentuales significativas este año—, una conexión comercial que ha ayudado a Moscú a sortear parte del aislamiento financiero.

Factores regionales y globales

La guerra en el Golfo Pérsico y las tensiones alrededor del estrecho de Ormuz han reforzado la urgencia china por diversificar suministros, ya que una fracción importante de sus importaciones de petróleo y gas transita por esa vía. A su vez, interrupciones en Oriente Próximo han empujado a China a buscar alternativas seguras; no obstante, analistas como Vasily Kashin advierten que Rusia no puede sustituir por completo los suministros perdidos de la región.

Agenda diplomática y simbolismos

Más allá de la economía, la visita incorpora gestos de significado político: la delegación rusa, compuesta por 39 miembros, mantendrá reuniones bilaterales y se espera la firma de alrededor de 40 documentos. El encuentro contempla desde intercambios técnicos hasta momentos informales, como la tradicional pausa para el té, que buscan subrayar la cercanía personal entre los líderes. En un gesto destinado a enfatizar vínculos históricos, Putin también se reunirá con un ingeniero que posó junto a él durante su primera visita a China en el año 2000.

El Kremlin describe las relaciones con China en términos de afinidad en política exterior y un «nivel sin precedentes» de colaboración. Para Moscú, la consolidación de lazos con Pekín ofrece una salida práctica a la presión occidental; para Pekín, la interlocución con Rusia refuerza su papel como centro de decisiones en un tablero internacional cada vez más complejo.

Autor

Emanuele Negri

Emanuele Negri, exarquitecto de Turín, documentó la recuperación de un patio en la Barriera di Milano y decidió pasarse a la comunicación editorial: en la redacción promueve proyectos de regeneración urbana y firma dossiers sobre materiales sostenibles. Conserva un croquis original del primer proyecto profesional.